Loro Parque invita a los vecinos de Punta Brava y Las Adelfas a visitar sus instalaciones

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Con motivo de la celebración de las fiestas de Punta Brava y, como cada año, Loro Parque abrirá sus puertas para que sus vecinos puedan disfrutar de manera gratuita de las instalaciones en la semana del 2 al 8 de septiembre.

Esta acción prolonga la tradición de la compañía de invitar a sus vecinos al Parque durante la celebración de las fiestas del barrio y, al mismo tiempo, continúa con su misión de concienciar, sensibilizar y educar a los visitantes sobre la importancia de la preservación de la vida silvestre y el bienestar animal.

De esta manera, Loro Parque refuerza su compromiso con la protección y conservación de todos los animales de la instalación, que actúan como auténticos embajadores de los miembros de su especie en la naturaleza.

Para solicitar su entrada, los vecinos de Punta Brava y Las Adelfas deberán aportar el DNI o un certificado que muestre su residencia.

El mito de las muertes prematuras

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Una de las falsedades extendidas que provienen de los grupos antizoo es el mito de las muertes prematuras. El argumento principal de estas organizaciones es que el manejo, la restricción, el confinamiento, el transporte, el aislamiento o el hacinamiento y una dieta artificial provocan estrés en los cetáceos cautivos y, en última instancia, una reducción en su esperanza de vida. Y eso es exactamente lo que se podría esperar si la terrible situación y depravación descrita por estos grupos antizoo fuese verdad. Pero, ¿es este el caso? Si lo analizamos con una literatura científica veremos que este claramente no es el caso.

Recientemente, ha sido publicado que los delfines bajo cuidado humano, al menos, viven tanto como sus congéneres de la naturaleza y que pueden superarlos[1]. Esta investigación proporciona la evaluación más completa de la esperanza de vida y la tasa de supervivencia en los delfines nariz de botella, basada en los datos de las instalaciones zoológicas de Estados Unidos entre 1974 y 2012. La media de la esperanza de vida de los delfines nariz de botella bajo cuidado es de 28 años. Este resultado es comparable con la esperanza de vida de los delfines de nariz de botella en las instalaciones europeas [2] o, incluso, con los acuarios de China[3],  lo que indica que bajo cuidado humano las crías de delfines pueden vivir más que sus congéneres en la naturaleza. En algunos casos particulares, como United States Navy Marine Mammal Program, la media de la esperanza de vida fue incluso mayor, alcanzado los 30 años[4]. Cuando se calcula la esperanza de vida promedio en los delfines nariz de botella salvajes, es generalmente la mitad de la esperanza de vida promedio para los delfines nariz de botella bajo cuidado humano en los últimos años[1] [5]. A pesar de las falta de datos y dificultades para medir la supervivencia de los delfines salvajes el resultado no es estadísticamente significante, es claro que bajo cuidado humano los delfines pueden vivir más. Otra diferencia relevante sobre los delfines bajo cuidado humano es que la mortalidad de las crías en el primer año es menor que la estimada en los delfines salvajes[6].

Cuando analizamos a las orcas, la situación es similar, el estudio científico más reciente prueba que las orcas bajos cuidado humano viven, al menos, tanto como sus contrapartes salvajes.[7] La esperanza de vida promedio de las orcas salvajes varió de 29.0 años (residentes del sur) a 42.3 (residentes del norte), mientras que las orcas bajo cuidado humano tienen una esperanza de vida 41.6 años.7. Este resultado desmonta otro mito: La idea de que los zoos no difunden las cifras correctas de la longevidad de los delfines y las orcas[8]. Y la pregunta sobre las teorías de post reproducción en las orcas hembras[9].

Si buscamos la esperanza de vida máxima (MLE en inglés), los delfines bajo cuidado humano tienen una esperanza de vida máxima de 50 años, mientras que en la naturaleza esta esperanza varía de 31 a 36 años. El delfín más longevo bajo cuidado humano fue Nellie, una hembra que murió en Marineland Dolphin Adventure con 61 años. Cuando se analizan las edades de las orcas salvajes frente a la costa del estado de Washington (en más de 350 individuos), se puede ver que menos del 1% de los especímenes exceden los 60 años. A pesar de que ha habido ballenas asesinas bajo cuidado humano durante menos de 50 años (administradas profesionalmente), algunas personas como Lolita o Corky ya tienen más de 50 años.

A la luz de este conocimiento científicos, que prueba que la esperanza de vida en los cetáceos es similar o incluso mayor bajo cuidado humano, es claro que las especulaciones del sufrimiento y la depravación de los grupos antizoos durante décadas no han estado sostenidas bajo hechos.

Ver más:
https://www.loroparque.com/pdf/ESP_carta_wk_n1_AF_LETTER_Anti-Captivity_Arguments_Scientifically_Debunked_ESP.pdf

[1] Jaakkola, K., & Willis, K. (2019). How long do dolphins live ? Survival rates and life expectancies for bottlenose dolphins in zoological facilities vs . wild populations. Marine Mammal Science, 36(3), 248–261. https://doi.org/10.1111/mms.12601

[2] Hartmann, M. G. (2000). The European studbook of bottlenose dolphins (Tursiops truncatus): 1998 survey results. Aquatic Mammals, 26(2), 95-100.

[3] Zhang, P., Sun, N., Yao, Z., & Zhang, X. (2012). Historical and current records of aquarium cetaceans in China. Zoo Biology, 31(3), 336–349. https://doi.org/10.1002/zoo.20400

[4] Venn-Watson, S. K., Jensen, E. D., & Ridgway, S. H. (2011). Evaluation of population health among bottlenose dolphins (Tursiops truncatus) at the United States Navy Marine Mammal Program. Journal of the American Veterinary Medical Association, 238(3), 356-360.

[5] Stolen, M. K., & Barlow, J. (2003). A model life table for bottlenose dolphins (Tursiops truncatus) from the Indian River Lagoon system, Florida, USA. Marine mammal science, 19(4), 630-649.

[6] Sweeney, J. C., Stone, R., Campbell, M., McBain, J., Leger, J. S., Xitco, M., … & Ridgway, S. (2010). Comparative Survivability of Tursiops Neonates from Three US Institutions for the Decades 1990-1999 and 2000-2009. Aquatic Mammals, 36(3).

[7] Robeck, T. R., Willis, K., Scarpuzzi, M. R., & O’Brien, J. K. (2015). Comparisons of Life-History Parameters between Free-Ranging and Captive Killer Whale (Orcinus orca) Populations for Application Toward Species Management. Journal of Mammalogy, 96(5), 1055–1070. https://doi.org/10.1093/jmammal/gyv113

[8] Robeck, T. R., Willis, K., Scarpuzzi, M. R., & O’Brien, J. K. (2016). Survivorship pattern inaccuracies and inappropriate anthropomorphism in scholarly pursuits of killer whale (Orcinus orca) life history: A response to Franks et al. (2016). Journal of Mammalogy, 97(3), 899–905. https://doi.org/10.1093/jmammal/gyw023

[9] Foster, E. a., Franks, D. W., Mazzi, S., Darden, S. K., Balcomb, K. C., Ford, J. K. B., & Croft, D. P. (2012). Adaptive Prolonged Postreproductive Life Span in Killer Whales. Science, 337(6100), 1313–1313. https://doi.org/10.1126/science.1224198

 

Loro Parque da la bienvenida a dos crías de tití emperador

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El verano ha sido testigo de un nuevo nacimiento en Loro Parque: dos crías de tití emperador han llegado para unirse a una familia que comenzó a crecer el año pasado, cuando tuvo descendencia por primera vez. Esta noticia evidencia el estado de bienestar en que se encuentran los animales en el Parque y lo bien establecida que está la pareja de Saguinus imperator.

En esta especie, es el macho (u otro miembro del grupo) el que carga a las crías hasta que se hacen independientes de los padres, y se las entrega a la madre cada cierto tiempo para que las amamante. En Loro Parque han nacido ya dos pares de mellizos, los primeros hace un año y los segundos recientemente, y ahora pueden observarse todos haciendo vida familiar en su instalación.

El tití emperador es originario de los bosques de Bolivia, Brasil, Colombia y Perú, donde se alimenta principalmente de frutas, flores, néctar y animales pequeños como ranas, caracoles, lagartos, arañas o insectos. Tiene unos característicos bigotes, garras en lugar de uñas en todos los dedos excepto en el pulgar y dos dientes en lugar de tres en cada lado de la mandíbula, ambos aspectos que lo diferencian de otras especies de monos.

Afortunadamente, está catalogado como una especie de preocupación menor en la Lista Roja de las Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que no se encuentra en riesgo de extinción. Sin embargo, el tamaño de sus poblaciones está descendiendo y su hábitat se está reduciendo debido al desarrollo residencial y comercial y a la tala de bosques, entre otras amenazas.

En Loro Parque, esta familia actúa como representante de sus congéneres en la naturaleza, ayudando a concienciar a los visitantes sobre la importancia de proteger a los animales salvajes y sus hábitats naturales. Además, favorece el conocimiento sobre la especie, su reproducción y su crianza, una información también muy valiosa para la protección de las poblaciones en el medio silvestre.

El mito del daño dental

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El daño en los dientes ocurre en algunos cetáceos bajo cuidado humano. Los delfines y las orcas pueden desgastar o, incluso, romper algunos de sus dientes. Esta situación nunca se ha ocultado, al contrario, se identificó como una de las preocupaciones veterinarias y se publicó en una revista científica hace casi 30 años[1] y, desde entonces, se han desarrollado varias terapias para evitar el dolor de dientes y mitigar el riesgo de infección.

Por otro lado, el daño dental no es exclusivo de los cetáceos bajo cuidado humano, las mismas lesiones se pueden encontrar en delfines y orcas salvajes[2] [3].  Las críticas contra los delfinarios son engañosas, debido a que los grupos antizoológico nunca mencionan el daño dental en los cetáceos salvajes cuando exponen el desgaste de los dientes y los dientes rotos de los delfines y las orcas bajo cuidado humano.

En este caso, el mito no es sobre el daño en los dientes en sí, sino sobre su causa. Recientemente, se ha convertido en un argumento de los grupos antizoo el usar el daño dental como una prueba definitiva de aburrimiento, dolor y sufrimiento. Incluso, han presentado problemas dentales como un peligro mortal para los cetáceos que están bajo cuidado humano. Esas son solo especulaciones sin base, porque no hay un solo estudio científico que relacione el daño dental en las orcas y el aburrimiento, ni sobre las muertes de cetáceos relacionadas con los problemas dentales. Por otro lado, es altamente especulativo asumir que el daño dental produce dolor o sufrimiento como ha sido probado con otros animales[4], el dolor solo puede ser evaluado con estudios de comportamiento. No es posible inferir dolor a partir de una imagen de un diente roto.

El desgaste dental se ha sido descrito como un fenómeno común en los cetáceos salvajes[5]. Hay muchos casos documentados de daño dental en cetáceos salvajes por diferentes razones (comida abrasiva, manipulación de objetos abrasivos, presas de caza, agresión, etc.). Su aparición está influenciada por la anatomía del diente, la fisiología animal, la biomecánica y el comportamiento. Cuando se evaluaron las frecuencias de ocurrencia, ubicación e intensidad del desgaste dental en diez especies de delfines del sur de Brasil, solo una especie presentó menos del 50% de los dientes desgastados[6]. Este es también el caso de las orcas. La primera orca antártica varada en 1974 tenía 25 dientes rotos[7], una orca varada en Sudáfrica en 1969 presentó un desgaste severo de dientes asimétricos[8].

Los abscesos de la mandíbula y la enfermedad dental son problemas que comúnmente pueden ser observados en las orcas varadas en el estado de Washington[9] y son causados por un fuerte desgaste de los dientes hasta la línea de las encías, lo que resulta en la exposición e infección de la cavidad pulpar y el tejido circundante[10] [11] [12].

Las primeras publicaciones científicas en hacer referencia sobre este daño dental en orcas tienen 70 años. Los problemas dentales en las poblaciones de orcas salvajes son tan conocidos por los científicos de todo el mundo, que se ha considerado incluso en los planes de recuperación de las orcas residentes del sur[13] e inclusive para las orcas del Estrecho de Gibraltar[14]. En las orcas, los dientes suelen tener una función extremadamente limitada en el procesamiento de alimentos, entonces, ¿cómo puede un diente roto comprometer el bienestar de un animal? Si el diente roto no produce dolor, inflamación o infección, no habrá un efecto significativo en el bienestar de un individuo.

En 2017, se publicó un artículo científico que describe el daño dental en las orcas cautivas, basado en un análisis exhaustivo de múltiples imágenes de varias orcas en entornos de zoológicos. No hubo un análisis exhaustivo de toda la población de orcas bajo cuidado humano, sino que se inclinó hacia algunos individuos seleccionados. Y no hubo datos de las orcas salvajes para comparar, ni una discusión detallada sobre la abundante literatura científica sobre el daño dental en las orcas varadas[15]. El objetivo principal del artículo era inferir el dolor y el sufrimiento de un conjunto de imágenes, pero sin realizar ningún otro estudio de comportamiento[16] o diagnóstico veterinario. Como resultado, las conclusiones fueron altamente especulativas y no son válidas para evaluar el estado de bienestar de las orcas.

Cuando un grupo antizoo especula sobre el dolor producido por un diente roto, ellos se equivocan al considerar la misma (y muy frecuentemente) situación en las orcas salvajes. ¿Se podría imaginar qué tan doloroso debe ser un dolor dental y una infección y no poder ir al dentista en toda su vida? Bueno, esta es la situación de las orcas salvajes, muchas tienen daños severos [17] [18] [19] [20] (incluso peores que el daño que es posible observar en cualquier orca bajo cuidado humano), pero ellas nunca podrán tener un cuidado veterinario y tienen que vivir con este fuerte dolor, sin ningún alivio, todos los días de sus vidas. Si alguien realmente se preocupa por los problemas de bienestar ocasionados por el daño dental, deberían enfocarse en las orcas salvajes. Bajo cuidado humano, el bienestar animal de las orcas no está comprometido, y como los veterinarios pueden aliviar el dolor y tratar las lesiones, evitan las inflamaciones o incluso las infecciones. Obviamente, cualquier veterinario puede confirmarlo, todos los tratamientos están llevados a cabo sin ningún dolor, usando anestesia local. El hecho es que cuando se debe realizar una perforación dental (rara vez), los animales participan voluntariamente, manteniendo la boca abierta mientras se efectúa el procedimiento.

Ver más:
https://www.loroparque.com/pdf/ESP_carta_wk_n1_AF_LETTER_Anti-Captivity_Arguments_Scientifically_Debunked_ESP.pdf

[1] Graham, M. S., & Dow, P. R. (1990). Dental care for a captive killer whale, Orcinus orca. Zoo Biology, 9(4), 325–330. https://doi.org/10.1002/zoo.1430090408

[2] Ford, J. K., Ellis, G. M., Matkin, C. O., Wetklo, M. H., Barrett-Lennard, L. G., & Withler, R. E. (2011). Shark predation and tooth wear in a population of northeastern Pacific killer whales. Aquatic Biology, 11(3), 213-224

[3] Rica, C. (1996). A report of killer whales (Orcinus orca) feeding on a carcharhinid shark in Costa Rica. Marine Mammal Science, 12(4), 606-611.

[4] Fleming, M., & Burn, C. C. (2014). Behavioural assessment of dental pain in captive Malayan sun bears (Helarctos malayanus). Animal Welfare, 23(2), 131–140. https://doi.org/10.7120/09627286.23.2.131

[5] Loch, C., & Simões-Lopes, P. C. (2013). Dental wear in dolphins (Cetacea: Delphinidae) from southern Brazil. Archives of Oral Biology, 58(2), 134–141. https://doi.org/10.1016/J.ARCHORALBIO.2012.08.002

[6] Loch, C., & Simões-Lopes, P. C. (2013). Dental wear in dolphins (Cetacea: Delphinidae) from southern Brazil. Archives of Oral Biology, 58(2), 134–141. https://doi.org/10.1016/J.ARCHORALBIO.2012.08.002

[7] Castello, H. P., Tomo, A. P., & Panizza, J. S. (1974). First Antarctic record of a killer whale stranding. Sci Rep Whales Res Inst. Retrieved from https://www.icrwhale.org/pdf/SC026255-258.pdf

[8] Best, P. B., Meÿer, M. A., Thornton, M., Kotze, P. G. H., Seakamela, S. M., Hofmeyr, G. J. G., … Steinke, D. (2014). Confirmation of the occurrence of a second killer whale morphotype in South African waters. African Journal of Marine Science, 36(2), 215–224. https://doi.org/10.2989/1814232X.2014.923783

[9] Wiles, G. J. (2004). Washington State status report for the killer whale. (Orcinus orca). Washington Department Fish and Wildlife, Olympia. 106pp. 2004., (November), 106.

[10] Carl, G. C. (1946). A school of killer whales stranded at Estevan Point, Vancouver Island. Provincial Museum of Natural History and Anthropology.

[11] Tomilin, A. G. (1967). Mammals of the USSR and adjacent countries. vol. 9, Cetacea. Israel Program Sci. Transl, (1124).

[12] Caldwell, D. K., & Brown, D. H. (1964). Tooth wear as a correlate of described feeding behavior by the killer whale, with notes on a captive specimen. Bulletin of the Southern California Academy of Sciences63(3), 128-140.

[13] Marine, N., Service, F., & Office, N. R. (2008). Recovery Plan for Southern Resident Killer Whales (Orcinus orca), 1–251.

[14] Onservación, P. L. A. N. D. E. C., Orcas, D. E. L. A. S., Orca, O. R., El, E. N., Spañol, M. E. E., Adyacente, Y. A. T., … Gauffier, P. (n.d.). “p c ( o ) m e a .”

[15] Jett, J., Visser, I. N., Ventre, J., Waltz, J., & Loch, C. (2017). Tooth damage in captive orcas (Orcinus orca). Archives of Oral Biology, 84, 151–160. https://doi.org/10.1016/J.ARCHORALBIO.2017.09.031

[16] Fleming, M., & Burn, C. C. (2014). Behavioural assessment of dental pain in captive Malayan sun bears (Helarctos malayanus). Animal Welfare, 23(2), 131–140. https://doi.org/10.7120/09627286.23.2.131

[17] Wiles, G. J. (2004). Washington State status report for the killer whale. (Orcinus orca). Washington Department Fish and Wildlife, Olympia. 106pp. 2004., (November), 106.

[18] Carl, G. C. (1946). A school of killer whales stranded at Estevan Point, Vancouver Island. Provincial Museum of Natural History and Anthropology.

[19] Tomilin, A. G. (1967). Mammals of the USSR and adjacent countries. vol. 9, Cetacea. Israel Program Sci. Transl, (1124).

[20] Caldwell, D. K., & Brown, D. H. (1964). Tooth wear as a correlate of described feeding behavior by the killer whale, with notes on a captive specimen. Bulletin of the Southern California Academy of Sciences63(3), 128-140.

 

El mito de las rake marks

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Esta absurda idea de usar las rake marks (marcas de rastrillo, según su traducción al español) como una evidencia de agresión antinatural en cetáceos bajo cuidado humano es un poco reciente. En 2012, Free Morgan Foundation estaba desesperada luchando contra la decisión de la corte holandesa de transportar a Morgan a Loro Parque. A pesar de que Morgan fue transferida en 2011,  el caso continuó en Holanda hasta 2014. Cuando el Raad van State (Tribunal Supremo holandés) dictaminó que el transporte de Morgan era absolutamente legal (y la única forma de evitar la eutanasia) de Holanda.

Sin embargo, desde el principio, Free Morgan Foundation estaba oponiéndose al trasporte  y tercamente exigiendo a la corte Holandesa la liberación y su inmediata transferencia a un santuario (que no existía hasta 2011 y sigue sin existir a día de hoy). Por esa razón, en 2011,  Free Morgan Foundation empezó una campaña contra Loro Parque, tratando de probar a toda costa que Morgan estaba en una terrible situación en Orca Ocean. Con ese único objetivo en mente, Ingrid Visser escribió un informe[1]  no científico en el que intentaba representar el enorme sufrimiento de Morgan en Loro Parque. Esta fue la primera vez que ella describió las rakes marks o marcas de rastrillo como una evidencia de agresión en cautividad, sugiriendo que las orcas salvajes eran gentiles gigantes que nunca se muerden entre ellas. Este fue el comienzo del mito.

Esta historia engañosa tenía como objetivo solo destruir la reputación de Loro Parque, argumentando que Morgan estaba en peligro, pero no hay una ciencia sólida detrás de esto. No existe literatura científica que compare las marcas de rastrillo en los cetáceos salvajes y cautivos, por lo tanto, no hay forma de dilucidar si la agresión se intensifica bajo el cuidado humano.

Lo que es absolutamente claro en la literatura científica es que las marcas de rastrillos son frecuentemente encontradas en los cetáceos salvajes. La primera descripción de estas marcas de rastrillo en una orca salvaje es de 1978, cuando el primer análisis de la especie fue publicado[2]. Si algún catálogo de fotoidentificación es consultado, las rakes marks aparecerán en cada ejemplar[3] [4]. Las marcas de rastrillo son tan comunes que recientemente, Marley et al., las usó para identificar los distintos niveles de agresión en los delfines salvajes[5]. En este estudio científico se demostró que el 60% de los delfines tenían marca de rastrillos y el resto (40%) generalmente eran animales jóvenes que suelen estar envueltos en conductas agresivas. En esta práctica, se demuestra que cualquier cetáceo tiene marcas de rastrillo y puede ser fácilmente confirmado con una simple búsqueda en una base de datos científica, que provea ejemplos de estos estudios que usan las marcas de rastrillo para describir y medir las agresiones en los cetáceos salvajes. [6] [7] [8] [9] [10] [11], y son consideradas tan comunes por los investigadores que incluso se describen como “marcas naturales”[12].

Irónicamente, eso no es algo que Ingrid Visser haya ignorado cuando escribió su informe contra Loro Parque en 2011, ya que fue autora en 1998 de un artículo científico que describe prolíficas marcas de rastrillo y aletas dorsales colapsadas en algunas orcas encontradas en Nueva Zelanda. Sin embargo, Visser no mencionó ninguno de los documentos científicos que describían las marcas de rastrillo en los cetáceos salvajes cuando presentó su informe al Tribunal holandés en 2012. De hecho, cuando habló sobre la aparición del mismo tipo de marcas en Morgan en este informe, ella también olvidó mencionar su investigación previa sobre las prolíficas marcas de rastrillo en las orcas salvajes en Nueva Zelanda. Eso indica claramente una falta de ética, y, sin ninguna duda, demuestra que, a veces, incluso los científicos prefieren priorizar sus objetivos políticos sobre sus conocimientos científicos.

Ver más:
https://www.loroparque.com/pdf/ESP_carta_wk_n1_AF_LETTER_Anti-Captivity_Arguments_Scientifically_Debunked_ESP.pdf

[1] Visser, I. (2012) Report on the Physical & Behavioural Status of Morgan, the wild-born orca held in captivity at Loro Parque, Tenerife, Spain. Unpublished
[2] Martinez, D. R., & Klinghammer, E. (1978). A partial ethogram of the killer whale (Orcinus orca L.). Carnivore, 1(3), 13–27.
[3] Killer whales of Prince William Sound and Southeast Alaska A Catalogue of Individuals Photoidentified, 1976-1986. Edited By Graeme Ellis. West Coast Whale Research Foundation. 1040 West Georgia Street, Room 2020. Vancouver, British Columbia.
[4] Killer whales of Southeast Alaska A Catalogue of Photoidentified individuals (1997) Dahlheim, M, Ellifrit D. and Swenson J. Eds. Marine Mammal Laboratory, Alaska Fisheries Science Center, National Marine Fisheries Service NOAA. Day Moon Press, Washington, 90 pp.
[5] Marley, S. A., Cheney, B., & Thompson, P. M. (2013). Using tooth rakes to monitor population and sex differences in aggressive behaviour in bottlenose dolphins (tursiops truncatus). Aquatic Mammals, 39(2), 107–115. https://doi.org/10.1578/AM.39.2.2013.107
[6] Scott, E. M., Mann, J., Watson-Capps, J. J., Sargeant, B. L., & Connor, R. C. (2005). Aggression in bottlenose dolphins: evidence for sexual coercion, male-male competition, and female tolerance through analysis of tooth-rake marks and behaviour. Behaviour142(1), 21-44.
[7] Rowe, L. E., & Dawson, S. M. (2009). Determining the sex of bottlenose dolphins from Doubtful Sound using dorsal fin photographs. Marine Mammal Science, 25(1), 19-34.
[8] Kügler, A., & Orbach, D. N. (2014). Sources of Notch and Scar Patterns on the Dorsal Fins of Dusky Dolphins (Lagenorhynchus obscurus). Aquatic Mammals, 40(3).
[9] Dudzinski, K. M., Gregg, J., Melillo-Sweeting, K., Seay, B., Levengood, A., & Kuczaj II, S. (2012). Tactile contact exchanges between dolphins : self-rubbing versus inter-individual contact in three species from three geographies. International Journal of Comparative Psychology, 25, 21–43.
[10] Robinson, K. P. (2014). Agonistic intraspecific behavior in free-ranging bottlenose dolphins: Calf-directed aggression and infanticidal tendencies by adult males. Marine Mammal Science, 30(1), 381–388. https://doi.org/10.1111/mms.12023
[11] Parsons, K. M., Durban, J. W., & Claridge, D. E. (2003). Male-male aggression renders bottlenose dolphin (Tursiops truncatus) unconscious. Aquatic Mammals, 29(3), 360–362. https://doi.org/10.1578/01675420360736532
[12] Auger‐Méthé, M., & Whitehead, H. (2007). The use of natural markings in studies of long‐finned pilot whales (Globicephala melas). Marine Mammal Science, 23(1), 77-93.
[13] Visser, I. N. (1998). Prolific body scars and collapsing dorsal fins on killer whats (Orcinus orca) in New Zealand waters. Aquatic Mammals, 24, 71-82
[14] Robeck, T. R., St. Leger, J. A., Robeck, H. E., Nilson, E., & Dold, C. (2019). Evidence of Variable Agonistic Behavior in Killer Whales (Orcinus orca) Based on Age, Sex, and Ecotype. Aquatic Mammals, 45(4), 430–446. https://doi.org/10.1578/AM.45.4.2019.430

La Compañía Loro Parque presenta el reconocimiento de Siam Park como mejor parque acuático del mundo por sexto año consecutivo

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Loro Parque ha presentado, este viernes 2 de agosto, los resultados de Siam Park como mejor parque acuático del mundo al haber recibido, por sexto año consecutivo, el premio Travellers’ Choice de TripAdvisor. Al mismo tiempo, se han expuesto los avances de los proyectos de Loro Parque Fundación y las estrategias de eliminación del plástico de un solo uso en todas las instalaciones de la Compañía.

El evento realizado en el Real Casino de Tenerife ha contado con la participación del presidente de la Compañía Loro Parque, Wolfgang Kiessling; el vicepresidente de la Compañía y también presidente de Siam Park y de Loro Parque Fundación, Christoph Kiessling; el director de Loro Parque Fundación, el Dr. Javier Almunia y el director científico de la Fundación, Rafael Zamora.

Sobre el reconocimiento de Siam Park, el presidente Christoph Kiessling ha revelado que  “las claves del éxito” son “aparte de transmitir la filosofía de Loro Parque, en temas de servicio, amabilidad, sonrisa y profesionalidad del equipo, son la buena relación precio-calidad y el buen funcionamiento de energías responsables”.

En cuanto a los proyectos de conservación del medioambiente, el presidente de Loro Parque ha resaltado que se ha “hecho un compromiso con Canarias”. Por ello, se ha dado un millón de euros para el proyecto CanBio, en colaboración con el Gobierno de Canarias que ha aportado otro millón, para la investigación del cambio climático en el mar y la acidificación oceánica y sus efectos en la biodiversidad marina de Canarias y la Macaronesia, especialmente sobre los cetáceos, tortugas marinas, tiburones y rayas.

Así, a través de este proyecto, que está previsto que se lleve a cabo en 4 años, se pretende proteger a los animales que viven en este espacio y ser ejemplo para otras regiones, ha detallado el director de Loro Parque Fundación, Javier Almunia.

Asimismo, la ocasión ha servido para dar a conocer que la compañía ha eliminado más de 30 toneladas de plástico de un solo uso y han anunciado que aspiran seguir promoviendo la búsqueda de soluciones para mantener los océanos más limpios.

«No debemos olvidar que no podemos vivir sin plástico” por lo que “solo podemos reducir su uso allí donde tengamos la capacidad de intervenir», ha enfatizado el presidente de la Compañía, Wolfgang Kiessling.

De esta forma, los representantes de Loro Parque, reconocido como mejor zoológico del mundo, han detallado su objetivo de concienciar a los ciudadanos sobre el problema ambiental que enfrentan los océanos y las diferentes especies que habitan en ellos.

Loro Parque Fundación salva 9 especies en peligro de extinción

Asimismo, el director científico de Loro Parque Fundación, Rafael Zamora, ha destacado que el 100% de los ingresos que recibe la Fundación son destinados a programas de conservación de la naturaleza. Así, a través de sus más de 180 proyectos y de 19,7 millones de dólares invertidos, se han logrado salvar a 9 especies de la inminente extinción en diferentes partes del mundo.