El mito del daño dental

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El daño en los dientes ocurre en algunos cetáceos bajo cuidado humano. Los delfines y las orcas pueden desgastar o, incluso, romper algunos de sus dientes. Esta situación nunca se ha ocultado, al contrario, se identificó como una de las preocupaciones veterinarias y se publicó en una revista científica hace casi 30 años[1] y, desde entonces, se han desarrollado varias terapias para evitar el dolor de dientes y mitigar el riesgo de infección.

Por otro lado, el daño dental no es exclusivo de los cetáceos bajo cuidado humano, las mismas lesiones se pueden encontrar en delfines y orcas salvajes[2] [3].  Las críticas contra los delfinarios son engañosas, debido a que los grupos antizoológico nunca mencionan el daño dental en los cetáceos salvajes cuando exponen el desgaste de los dientes y los dientes rotos de los delfines y las orcas bajo cuidado humano.

En este caso, el mito no es sobre el daño en los dientes en sí, sino sobre su causa. Recientemente, se ha convertido en un argumento de los grupos antizoo el usar el daño dental como una prueba definitiva de aburrimiento, dolor y sufrimiento. Incluso, han presentado problemas dentales como un peligro mortal para los cetáceos que están bajo cuidado humano. Esas son solo especulaciones sin base, porque no hay un solo estudio científico que relacione el daño dental en las orcas y el aburrimiento, ni sobre las muertes de cetáceos relacionadas con los problemas dentales. Por otro lado, es altamente especulativo asumir que el daño dental produce dolor o sufrimiento como ha sido probado con otros animales[4], el dolor solo puede ser evaluado con estudios de comportamiento. No es posible inferir dolor a partir de una imagen de un diente roto.

El desgaste dental se ha sido descrito como un fenómeno común en los cetáceos salvajes[5]. Hay muchos casos documentados de daño dental en cetáceos salvajes por diferentes razones (comida abrasiva, manipulación de objetos abrasivos, presas de caza, agresión, etc.). Su aparición está influenciada por la anatomía del diente, la fisiología animal, la biomecánica y el comportamiento. Cuando se evaluaron las frecuencias de ocurrencia, ubicación e intensidad del desgaste dental en diez especies de delfines del sur de Brasil, solo una especie presentó menos del 50% de los dientes desgastados[6]. Este es también el caso de las orcas. La primera orca antártica varada en 1974 tenía 25 dientes rotos[7], una orca varada en Sudáfrica en 1969 presentó un desgaste severo de dientes asimétricos[8].

Los abscesos de la mandíbula y la enfermedad dental son problemas que comúnmente pueden ser observados en las orcas varadas en el estado de Washington[9] y son causados por un fuerte desgaste de los dientes hasta la línea de las encías, lo que resulta en la exposición e infección de la cavidad pulpar y el tejido circundante[10] [11] [12].

Las primeras publicaciones científicas en hacer referencia sobre este daño dental en orcas tienen 70 años. Los problemas dentales en las poblaciones de orcas salvajes son tan conocidos por los científicos de todo el mundo, que se ha considerado incluso en los planes de recuperación de las orcas residentes del sur[13] e inclusive para las orcas del Estrecho de Gibraltar[14]. En las orcas, los dientes suelen tener una función extremadamente limitada en el procesamiento de alimentos, entonces, ¿cómo puede un diente roto comprometer el bienestar de un animal? Si el diente roto no produce dolor, inflamación o infección, no habrá un efecto significativo en el bienestar de un individuo.

En 2017, se publicó un artículo científico que describe el daño dental en las orcas cautivas, basado en un análisis exhaustivo de múltiples imágenes de varias orcas en entornos de zoológicos. No hubo un análisis exhaustivo de toda la población de orcas bajo cuidado humano, sino que se inclinó hacia algunos individuos seleccionados. Y no hubo datos de las orcas salvajes para comparar, ni una discusión detallada sobre la abundante literatura científica sobre el daño dental en las orcas varadas[15]. El objetivo principal del artículo era inferir el dolor y el sufrimiento de un conjunto de imágenes, pero sin realizar ningún otro estudio de comportamiento[16] o diagnóstico veterinario. Como resultado, las conclusiones fueron altamente especulativas y no son válidas para evaluar el estado de bienestar de las orcas.

Cuando un grupo antizoo especula sobre el dolor producido por un diente roto, ellos se equivocan al considerar la misma (y muy frecuentemente) situación en las orcas salvajes. ¿Se podría imaginar qué tan doloroso debe ser un dolor dental y una infección y no poder ir al dentista en toda su vida? Bueno, esta es la situación de las orcas salvajes, muchas tienen daños severos [17] [18] [19] [20] (incluso peores que el daño que es posible observar en cualquier orca bajo cuidado humano), pero ellas nunca podrán tener un cuidado veterinario y tienen que vivir con este fuerte dolor, sin ningún alivio, todos los días de sus vidas. Si alguien realmente se preocupa por los problemas de bienestar ocasionados por el daño dental, deberían enfocarse en las orcas salvajes. Bajo cuidado humano, el bienestar animal de las orcas no está comprometido, y como los veterinarios pueden aliviar el dolor y tratar las lesiones, evitan las inflamaciones o incluso las infecciones. Obviamente, cualquier veterinario puede confirmarlo, todos los tratamientos están llevados a cabo sin ningún dolor, usando anestesia local. El hecho es que cuando se debe realizar una perforación dental (rara vez), los animales participan voluntariamente, manteniendo la boca abierta mientras se efectúa el procedimiento.

[1] Graham, M. S., & Dow, P. R. (1990). Dental care for a captive killer whale, Orcinus orca. Zoo Biology, 9(4), 325–330. https://doi.org/10.1002/zoo.1430090408

[2] Ford, J. K., Ellis, G. M., Matkin, C. O., Wetklo, M. H., Barrett-Lennard, L. G., & Withler, R. E. (2011). Shark predation and tooth wear in a population of northeastern Pacific killer whales. Aquatic Biology, 11(3), 213-224

[3] Rica, C. (1996). A report of killer whales (Orcinus orca) feeding on a carcharhinid shark in Costa Rica. Marine Mammal Science, 12(4), 606-611.

[4] Fleming, M., & Burn, C. C. (2014). Behavioural assessment of dental pain in captive Malayan sun bears (Helarctos malayanus). Animal Welfare, 23(2), 131–140. https://doi.org/10.7120/09627286.23.2.131

[5] Loch, C., & Simões-Lopes, P. C. (2013). Dental wear in dolphins (Cetacea: Delphinidae) from southern Brazil. Archives of Oral Biology, 58(2), 134–141. https://doi.org/10.1016/J.ARCHORALBIO.2012.08.002

[6] Loch, C., & Simões-Lopes, P. C. (2013). Dental wear in dolphins (Cetacea: Delphinidae) from southern Brazil. Archives of Oral Biology, 58(2), 134–141. https://doi.org/10.1016/J.ARCHORALBIO.2012.08.002

[7] Castello, H. P., Tomo, A. P., & Panizza, J. S. (1974). First Antarctic record of a killer whale stranding. Sci Rep Whales Res Inst. Retrieved from https://www.icrwhale.org/pdf/SC026255-258.pdf

[8] Best, P. B., Meÿer, M. A., Thornton, M., Kotze, P. G. H., Seakamela, S. M., Hofmeyr, G. J. G., … Steinke, D. (2014). Confirmation of the occurrence of a second killer whale morphotype in South African waters. African Journal of Marine Science, 36(2), 215–224. https://doi.org/10.2989/1814232X.2014.923783

[9] Wiles, G. J. (2004). Washington State status report for the killer whale. (Orcinus orca). Washington Department Fish and Wildlife, Olympia. 106pp. 2004., (November), 106.

[10] Carl, G. C. (1946). A school of killer whales stranded at Estevan Point, Vancouver Island. Provincial Museum of Natural History and Anthropology.

[11] Tomilin, A. G. (1967). Mammals of the USSR and adjacent countries. vol. 9, Cetacea. Israel Program Sci. Transl, (1124).

[12] Caldwell, D. K., & Brown, D. H. (1964). Tooth wear as a correlate of described feeding behavior by the killer whale, with notes on a captive specimen. Bulletin of the Southern California Academy of Sciences63(3), 128-140.

[13] Marine, N., Service, F., & Office, N. R. (2008). Recovery Plan for Southern Resident Killer Whales (Orcinus orca), 1–251.

[14] Onservación, P. L. A. N. D. E. C., Orcas, D. E. L. A. S., Orca, O. R., El, E. N., Spañol, M. E. E., Adyacente, Y. A. T., … Gauffier, P. (n.d.). “p c ( o ) m e a .”

[15] Jett, J., Visser, I. N., Ventre, J., Waltz, J., & Loch, C. (2017). Tooth damage in captive orcas (Orcinus orca). Archives of Oral Biology, 84, 151–160. https://doi.org/10.1016/J.ARCHORALBIO.2017.09.031

[16] Fleming, M., & Burn, C. C. (2014). Behavioural assessment of dental pain in captive Malayan sun bears (Helarctos malayanus). Animal Welfare, 23(2), 131–140. https://doi.org/10.7120/09627286.23.2.131

[17] Wiles, G. J. (2004). Washington State status report for the killer whale. (Orcinus orca). Washington Department Fish and Wildlife, Olympia. 106pp. 2004., (November), 106.

[18] Carl, G. C. (1946). A school of killer whales stranded at Estevan Point, Vancouver Island. Provincial Museum of Natural History and Anthropology.

[19] Tomilin, A. G. (1967). Mammals of the USSR and adjacent countries. vol. 9, Cetacea. Israel Program Sci. Transl, (1124).

[20] Caldwell, D. K., & Brown, D. H. (1964). Tooth wear as a correlate of described feeding behavior by the killer whale, with notes on a captive specimen. Bulletin of the Southern California Academy of Sciences63(3), 128-140.

 

El mito de las rake marks

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Esta absurda idea de usar las rake marks (marcas de rastrillo, según su traducción al español) como una evidencia de agresión antinatural en cetáceos bajo cuidado humano es un poco reciente. En 2012, Free Morgan Foundation estaba desesperada luchando contra la decisión de la corte holandesa de transportar a Morgan a Loro Parque. A pesar de que Morgan fue transferida en 2011,  el caso continuó en Holanda hasta 2014. Cuando el Raad van State (Tribunal Supremo holandés) dictaminó que el transporte de Morgan era absolutamente legal (y la única forma de evitar la eutanasia) de Holanda.

Sin embargo, desde el principio, Free Morgan Foundation estaba oponiéndose al trasporte  y tercamente exigiendo a la corte Holandesa la liberación y su inmediata transferencia a un santuario (que no existía hasta 2011 y sigue sin existir a día de hoy). Por esa razón, en 2011,  Free Morgan Foundation empezó una campaña contra Loro Parque, tratando de probar a toda costa que Morgan estaba en una terrible situación en Orca Ocean. Con ese único objetivo en mente, Ingrid Visser escribió un informe[1]  no científico en el que intentaba representar el enorme sufrimiento de Morgan en Loro Parque. Esta fue la primera vez que ella describió las rakes marks o marcas de rastrillo como una evidencia de agresión en cautividad, sugiriendo que las orcas salvajes eran gentiles gigantes que nunca se muerden entre ellas. Este fue el comienzo del mito.

Esta historia engañosa tenía como objetivo solo destruir la reputación de Loro Parque, argumentando que Morgan estaba en peligro, pero no hay una ciencia sólida detrás de esto. No existe literatura científica que compare las marcas de rastrillo en los cetáceos salvajes y cautivos, por lo tanto, no hay forma de dilucidar si la agresión se intensifica bajo el cuidado humano.

Lo que es absolutamente claro en la literatura científica es que las marcas de rastrillos son frecuentemente encontradas en los cetáceos salvajes. La primera descripción de estas marcas de rastrillo en una orca salvaje es de 1978, cuando el primer análisis de la especie fue publicado[2]. Si algún catálogo de fotoidentificación es consultado, las rakes marks aparecerán en cada ejemplar[3] [4]. Las marcas de rastrillo son tan comunes que recientemente, Marley et al., las usó para identificar los distintos niveles de agresión en los delfines salvajes[5]. En este estudio científico se demostró que el 60% de los delfines tenían marca de rastrillos y el resto (40%) generalmente eran animales jóvenes que suelen estar envueltos en conductas agresivas. En esta práctica, se demuestra que cualquier cetáceo tiene marcas de rastrillo y puede ser fácilmente confirmado con una simple búsqueda en una base de datos científica, que provea ejemplos de estos estudios que usan las marcas de rastrillo para describir y medir las agresiones en los cetáceos salvajes. [6] [7] [8] [9] [10] [11], y son consideradas tan comunes por los investigadores que incluso se describen como “marcas naturales”[12].

Irónicamente, eso no es algo que Ingrid Visser haya ignorado cuando escribió su informe contra Loro Parque en 2011, ya que fue autora en 1998 de un artículo científico que describe prolíficas marcas de rastrillo y aletas dorsales colapsadas en algunas orcas encontradas en Nueva Zelanda. Sin embargo, Visser no mencionó ninguno de los documentos científicos que describían las marcas de rastrillo en los cetáceos salvajes cuando presentó su informe al Tribunal holandés en 2012. De hecho, cuando habló sobre la aparición del mismo tipo de marcas en Morgan en este informe, ella también olvidó mencionar su investigación previa sobre las prolíficas marcas de rastrillo en las orcas salvajes en Nueva Zelanda. Eso indica claramente una falta de ética, y, sin ninguna duda, demuestra que, a veces, incluso los científicos prefieren priorizar sus objetivos políticos sobre sus conocimientos científicos.

[1] Visser, I. (2012) Report on the Physical & Behavioural Status of Morgan, the wild-born orca held in captivity at Loro Parque, Tenerife, Spain. Unpublished
[2] Martinez, D. R., & Klinghammer, E. (1978). A partial ethogram of the killer whale (Orcinus orca L.). Carnivore, 1(3), 13–27.
[3] Killer whales of Prince William Sound and Southeast Alaska A Catalogue of Individuals Photoidentified, 1976-1986. Edited By Graeme Ellis. West Coast Whale Research Foundation. 1040 West Georgia Street, Room 2020. Vancouver, British Columbia.
[4] Killer whales of Southeast Alaska A Catalogue of Photoidentified individuals (1997) Dahlheim, M, Ellifrit D. and Swenson J. Eds. Marine Mammal Laboratory, Alaska Fisheries Science Center, National Marine Fisheries Service NOAA. Day Moon Press, Washington, 90 pp.
[5] Marley, S. A., Cheney, B., & Thompson, P. M. (2013). Using tooth rakes to monitor population and sex differences in aggressive behaviour in bottlenose dolphins (tursiops truncatus). Aquatic Mammals, 39(2), 107–115. https://doi.org/10.1578/AM.39.2.2013.107
[6] Scott, E. M., Mann, J., Watson-Capps, J. J., Sargeant, B. L., & Connor, R. C. (2005). Aggression in bottlenose dolphins: evidence for sexual coercion, male-male competition, and female tolerance through analysis of tooth-rake marks and behaviour. Behaviour142(1), 21-44.
[7] Rowe, L. E., & Dawson, S. M. (2009). Determining the sex of bottlenose dolphins from Doubtful Sound using dorsal fin photographs. Marine Mammal Science, 25(1), 19-34.
[8] Kügler, A., & Orbach, D. N. (2014). Sources of Notch and Scar Patterns on the Dorsal Fins of Dusky Dolphins (Lagenorhynchus obscurus). Aquatic Mammals, 40(3).
[9] Dudzinski, K. M., Gregg, J., Melillo-Sweeting, K., Seay, B., Levengood, A., & Kuczaj II, S. (2012). Tactile contact exchanges between dolphins : self-rubbing versus inter-individual contact in three species from three geographies. International Journal of Comparative Psychology, 25, 21–43.
[10] Robinson, K. P. (2014). Agonistic intraspecific behavior in free-ranging bottlenose dolphins: Calf-directed aggression and infanticidal tendencies by adult males. Marine Mammal Science, 30(1), 381–388. https://doi.org/10.1111/mms.12023
[11] Parsons, K. M., Durban, J. W., & Claridge, D. E. (2003). Male-male aggression renders bottlenose dolphin (Tursiops truncatus) unconscious. Aquatic Mammals, 29(3), 360–362. https://doi.org/10.1578/01675420360736532
[12] Auger‐Méthé, M., & Whitehead, H. (2007). The use of natural markings in studies of long‐finned pilot whales (Globicephala melas). Marine Mammal Science, 23(1), 77-93.
[13] Visser, I. N. (1998). Prolific body scars and collapsing dorsal fins on killer whats (Orcinus orca) in New Zealand waters. Aquatic Mammals, 24, 71-82
[14] Robeck, T. R., St. Leger, J. A., Robeck, H. E., Nilson, E., & Dold, C. (2019). Evidence of Variable Agonistic Behavior in Killer Whales (Orcinus orca) Based on Age, Sex, and Ecotype. Aquatic Mammals, 45(4), 430–446. https://doi.org/10.1578/AM.45.4.2019.430

La Compañía Loro Parque presenta el reconocimiento de Siam Park como mejor parque acuático del mundo por sexto año consecutivo

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Loro Parque ha presentado, este viernes 2 de agosto, los resultados de Siam Park como mejor parque acuático del mundo al haber recibido, por sexto año consecutivo, el premio Travellers’ Choice de TripAdvisor. Al mismo tiempo, se han expuesto los avances de los proyectos de Loro Parque Fundación y las estrategias de eliminación del plástico de un solo uso en todas las instalaciones de la Compañía.

El evento realizado en el Real Casino de Tenerife ha contado con la participación del presidente de la Compañía Loro Parque, Wolfgang Kiessling; el vicepresidente de la Compañía y también presidente de Siam Park y de Loro Parque Fundación, Christoph Kiessling; el director de Loro Parque Fundación, el Dr. Javier Almunia y el director científico de la Fundación, Rafael Zamora.

Sobre el reconocimiento de Siam Park, el presidente Christoph Kiessling ha revelado que  “las claves del éxito” son “aparte de transmitir la filosofía de Loro Parque, en temas de servicio, amabilidad, sonrisa y profesionalidad del equipo, son la buena relación precio-calidad y el buen funcionamiento de energías responsables”.

En cuanto a los proyectos de conservación del medioambiente, el presidente de Loro Parque ha resaltado que se ha “hecho un compromiso con Canarias”. Por ello, se ha dado un millón de euros para el proyecto CanBio, en colaboración con el Gobierno de Canarias que ha aportado otro millón, para la investigación del cambio climático en el mar y la acidificación oceánica y sus efectos en la biodiversidad marina de Canarias y la Macaronesia, especialmente sobre los cetáceos, tortugas marinas, tiburones y rayas.

Así, a través de este proyecto, que está previsto que se lleve a cabo en 4 años, se pretende proteger a los animales que viven en este espacio y ser ejemplo para otras regiones, ha detallado el director de Loro Parque Fundación, Javier Almunia.

Asimismo, la ocasión ha servido para dar a conocer que la compañía ha eliminado más de 30 toneladas de plástico de un solo uso y han anunciado que aspiran seguir promoviendo la búsqueda de soluciones para mantener los océanos más limpios.

«No debemos olvidar que no podemos vivir sin plástico” por lo que “solo podemos reducir su uso allí donde tengamos la capacidad de intervenir», ha enfatizado el presidente de la Compañía, Wolfgang Kiessling.

De esta forma, los representantes de Loro Parque, reconocido como mejor zoológico del mundo, han detallado su objetivo de concienciar a los ciudadanos sobre el problema ambiental que enfrentan los océanos y las diferentes especies que habitan en ellos.

Loro Parque Fundación salva 9 especies en peligro de extinción

Asimismo, el director científico de Loro Parque Fundación, Rafael Zamora, ha destacado que el 100% de los ingresos que recibe la Fundación son destinados a programas de conservación de la naturaleza. Así, a través de sus más de 180 proyectos y de 19,7 millones de dólares invertidos, se han logrado salvar a 9 especies de la inminente extinción en diferentes partes del mundo.