Sin los zoológicos, no tenemos nada

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Fuente:  https://taz.de/Klimawandel-und-Biodiversitaet/!5626458/?goMobile2=1570752000000

Aunque podríamos salvar el clima hasta el año 2050, podría ser demasiado tarde y podríamos encontrarnos bastante solos. Para miles de animales y plantas, sería demasiado tarde.

¡Vaya! ¡Estamos en el año 2050 y el clima está a salvo! ¿Quién lo hubiera creído hace tres décadas? ¡De verdad, hemos conseguimos contener el calentamiento global a 1,5 grados!

Entonces, ¿es que todo iba bien? Lamentablemente no. Porque para miles de especies animales y plantas, cualquier ayuda llegó demasiado tarde. Ahora están extintos. Donde, en su tiempo, la Gran Barrera de Coral frente a la costa australiana estaba repleta y resplandeciente como uno de los mayores puntos de biodiversidad abundante a lo largo de más de 2.300 kilómetros, hoy solamente quedan esqueletos de lima blanca sobre los que se arrastran algunas hambrientas estrellas de mar.

Pero esto no es ninguna sorpresa: ya en 2019 sabíamos que, incluso, si conseguíamos el reto de los 1,5 grados, entre el 70 y el 90% de los corales iban a morir y, junto con ellos, perderíamos miles de especies.

Sin embargo, no es solo el cambio climático, también las actividades humanas causaron la mayor extinción masiva desde el fin de los dinosaurios, eso que tanto temíamos. Donde antiguamente crecían bosques tropicales, hoy se ven solamente cultivos de soja o, incluso, zonas en las que no crece absolutamente nada, porque la erosión se llevó la capa fina de suelo fértil. Donde había naturaleza salvaje o paisajes diversos, hoy hay urbanizaciones y polígonos industriales.

Última oportunidad: los zoológicos

No mencionando que en el año de Trump y Bolsonaro el mundo estaba muy lejos de actuar en una forma que podría salvarnos. Aun cuando en estos tiempos todas medidas hubieran sido activadas sin retrasos para salvar especies vulnerables en su entorno natural, aun así hubiera sido demasiado tarde para muchos de ellos.

Para ese momento, los daños en los biotopos eran demasiado grandes, demasiado fragmentados los hábitats restantes, demasiado débiles e individuos pobres como las poblaciones sobrevivientes, demasiado contaminados los océanos, gatos de corral demasiado extendidos e introdujeron bioinvasores.

Cuando solamente alrededor de 50 rinocerontes de Java andaban por la selva, ya estaba obvio que en la naturaleza no tendrán ninguna opción de sobrevivir. Lo mismo pasó con los últimos 10 vaquitas, con los últimos 15 ranas Loa de Chila, los últimos cuatro tortugas de caparazón blando del Yangtzé… La única oportunidad de salvar estas especies de la extinción, habría sido de mantenerlos por una temporada bajo el cuidado humano para criarlos.

Falta de una buena gestión de la población

Pero la humanidad ha fracasado y no estableció estas reservas de poblaciones a tiempo. Aunque hubiera sido fácil. Los conocimientos y las técnicas, para salvar especies protegidos con éxito estaban dispuestos. Faltaría solamente más dinero y espacio. Especialmente los más pequeños como anfibios, reptiles, peces e invertebrados  podrían criarse con poco esfuerzo en acuarios y zoológicos, en centros científicos y en cooperación con personas privadas  comprometidas. Solamente faltaba aumentar capacidades y coordinar los propietarios, para desarrollar una buena gestión de la población. .

Con muchas especies más grandes esto ya funcionó con éxito: Bisonte, caballo de Przewalski, ibis eremite, órice de Arabia, guacamayo de Spix, cuora, ajolote – numerosas especies podrían salvarse de la extinción mediante la cría de conservación o su poblaciones vulnerables en su entorno natural fueron respaldados por animales criados, que fueron reintegrados en la naturaleza.

Teníamos la dirección correcta – pero entonces todo iba mal. En vez de ampliar los zoológicos, fueron cada vez más apresados. En vez de integrar los esfuerzos de propietarios privados para reforzar la cría, prohibieron la gestión privada de animales salvajes. “Apropiado para cada especie es solamente la libertad“, así cantaban las activistas para el derecho del animal, que proyectaron su propios emociones a otros especies, aunque los rinocerontes y las ranas de Lémur le hubieron preguntado en este momento, en vista de las condiciones de esta supuesta libertad, si algo les comió el coco – o la paloma de socorro, que en 2019 ya fue extendido en la naturaleza y que solamente existía en los zoológicos y bajo cuidado de criadores.

Emociones triunfaron sobre conocimiento

Al final triunfó la emoción sobre conocimientos de los hechos: Un zoológico tras el otro fue cerrado y se convirtieron en refugios para  especies nativas de campo, bosques y praderas o en refugios para algunas mascotas.

Ahora nos quedan numerosos ciervos que viven en espacios grandes, mientras perros y gatos mimados pueden jugar en campos de lujo, donde fueron invertido todas las donaciones para la protección de animales, en vez de invertirlos en la conservación de especies en peligro.

Demasiado tarde. Ahora están extintos. Ningún niño va tener la oportunidad de ver un elefante vivo en su vida, ni admirar una jirafa o un rinoceronte. De la biodiversidad de las alrededor 8.000 especies de anfibios solamente quedaron la mitad de ellos. Esta extinción masiva no es solamente trágica, porque cada especie tiene un valor insustituible – se puede argumentar con ética, religión  o simplemente con la alegría que estos animales regalan al ser humano.

Cada especie puede ser de un valor insustituible

Además, cada especie puede ser invaluable para los humanos, pero simplemente no sabes cuál es. Por ejemplo, en 1928, ¿quién habría pensado que, gracias a un hongo de moho, un año después se descubriría una sustancia llamada penicilina para salvar millones y millones de vidas?

El impacto dramático de la desaparición de tantas especies en los ecosistemas globales ya es claramente evidente en 2050. La ausencia de muchos depredadores naturales y la liberación repentina de nichos ecológicos ha hecho que las especies invasoras, las plagas de cultivos y los patógenos no sean controlados.

2051: brote. Un nuevo patógeno que es mortal para los humanos aparece repentinamente y corre por todo el mundo. Los investigadores no logran desarrollar un antídoto a tiempo. Mala suerte, porque eso habría existido hace mucho tiempo, como innumerables otras sustancias naturales, que duermen sin ser detectadas en las plantas y animales del mundo, o simplemente están dormidas.

La sustancia que podría haber sido capaz de salvar la vida de los humanos, se escondió en la piel de una rana amazónica, que fue erradicada en el 2040 cuando quemaron los últimos fragmentos del bosque brasileño. En los 2030, se pudo encontrar estas ranas con frecuencia en terrarios. Esto fue antes de las prohibiciones de mantenimiento y los cierres del zoológico.

Eso fue realmente estúpido.

2050 – Los que quieren sobrevivir

A mitad del siglo llegamos al fin. El planeta y la humanidad alcanzó el Point of no Return  (punto sin marcha atrás), una tierra ya inhabitable lleva al colapso de la civilización y del orden internacional – si no damos un rumbo radical. Así se puede leer en el artículo que fue publicado por es Thinktank Breakthrough National Centre for Climate Restoration de Australia.

Queremos usar este pronóstico para reflectar sobre que va pasar hasta 2050, que pudiera pasar – y que tiene que pasar para evitar esta tragedia. Queremos saber cómo vivimos hasta el final y queremos pensar en un futuro potencialmente más brillante para la humanidad – un futuro que probablemente perdemos.

 

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