El trabajo de Loro Parque Fundación logra salvar 9 especies de loros de la extinción

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Loro Parque Fundación ha logrado salvar, gracias a sus esfuerzos en materia de conservación, a un total de 9 especies de loros de su total extinción.

Desde su creación en el año 1994, Loro Parque Fundación ha apoyado proyectos de conservación de especies amenazadas con la aportación económica de más de 18.000.000 dólares. El cambio de categoría de amenaza en muchas de estas 9 especies constituye un éxito de conservación medioambiental a nivel mundial que convierte a esta organización sin ánimo de lucro como la más efectiva en esta materia internacionalmente.

La “Lista Roja” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) agrupa a las diferentes especies en diferentes categorías de amenaza: de preocupación menor, casi amenazada, vulnerable, en peligro de extinción, en peligro crítico de extinción, extinta en estado silvestre y extinta. Las psitácidas –los loros- son uno de los grupos de aves más amenazados en todo el planeta. Gracias a los esfuerzos de la Fundación, 9 especies se han salvado de su inminente desaparición.

A continuación, se presenta el listado de especies con información específica sobre cada uno de los proyectos y sus resultados.

Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) – Colombia

En el año 1998 se contaba escasamente con 82 ejemplares del Loro Orejiamarillo de Colombia. Gracias al apoyo técnico y financiero de Loro Parque Fundación a lo largo de los años, con la aportación de más de 1.500.000 de dólares, sus poblaciones rondan, en la actualidad, los 4.000 ejemplares. Así, su categoría cambió de “en peligro crítico” a “en peligro”.

Esta ave está directamente ligada a una palmera local a la que se le extraían sus hojas con motivo de celebraciones religiosas y de tradición cultural. Y el vínculo entre ambas especies es tan estrecho que, si la palmera desaparece, se extingue el Loro Orejiamarillo. Diversas acciones de repoblación y de concienciación local de la población y de sus autoridades, junto al uso de nidos artificiales se ejecutaron con tanto éxito que, hoy, se puede ver a esta especie de loro en bandadas. A través de la organización local ‘ProAves’ se implantaron medidas que han logrado que sean las personas del lugar las que se impliquen y protejan directamente su valor natural único.

Guacamayo de Lear (Anodorhynchus leari) – Brasil

El Guacamayo de Lear, oriundo del nordeste de Brasil, ha sido históricamente víctima de caza, saqueos, destrucción del hábitat y presiones de diferentes tipos en una zona en los que las condiciones son extremas. En el año 1994, el censo no alcanzaba los 200 ejemplares y, sin embargo, hoy en día, asciende a 1.300 individuos, pasando de la categoría “amenaza crítica” a solo “en peligro”. Loro Parque Fundación ha apoyado diferentes acciones para la recuperación de esta especie con más de 460.000 dólares.

Entre las más relevantes se encuentra la de la compensación a los agricultores de maíz de la región, que achacaban a esta especie el daño de sus cosechas. La creación de fondos entre diferentes instituciones permite que los cultivadores, una vez demostrados los daños reales, reciban el abono de las cantidades correspondientes con el compromiso de no aniquilar a los guacamayos que ocasionalmente pudiera mermar su producción. La región en la que habitan, la Caatinga, que en lenguaje Tupí (lengua indígena de América del Sur) significa “Bosque Blanco” –en épocas de sequía extrema llegan a perder todas sus hojas y los extremos de sus ramas se tornan blanquecinos- es muy singular porque, a pesar de alcanzar temperaturas altas y una sequedad extrema, alberga una gran biodiversidad endémica. La recuperación de esta especie permite, a su vez, conservar esta zona, que es muy amplia y difícil de abarcar.

Loro Parque Fundación participa en el programa “ex situ”. El Gobierno de Brasil envió en el año 2006 a dos parejas incautadas procedentes del tráfico ilegal para que se realizara su reproducción, lográndose al cabo de seis meses el primer resultado de cría. Hoy, ya son 32 los que han nacido en Tenerife, de los que 9 han regresado a su país de origen, formando todos parte de la red de seguridad de la especie en medios controlados.

Guacamayo Barbazul (Ara glaucogularis) Bolivia

El Guacamayo Barbazul es endémico de las amplias llanuras del Beni en Bolivia, una auténtica joya de la naturaleza que, en los años 90, no superaba la cifra de 50 ejemplares. Aunque continúa en peligro crítico, las poblaciones que se han podido observar en el vasto territorio en el que habitan superan los 250 ejemplares. Una amplia inversión desde el año 1995 hasta hoy, de más de 1.500.000 de dólares ha logrado sensibilizar a las poblaciones locales frente a esta especie que, durante años, fue explotada para el uso de sus plumas en tocados tradicionales indígenas.

La elaboración de plumas artificiales y talleres para aprender a confeccionar los tocados han permitido que miles de guacamayos, de diferentes especies, se hayan visto beneficiados. Trabajos de campo en conjunto con los actores locales y las instituciones científicas del lugar están logrando un avance para esta especie que, dada la singularidad de su hábitat y su comportamiento, exigen un esfuerzo continuado en el tiempo.

Cacatúa de Filipinas  (Aacatua haematuropygia) – Filipinas

El de la Cacatúa de Filipinas es uno de los proyectos estrella apoyados por Loro Parque Fundación. Gracias a los importantes esfuerzos de la ONG local ‘Katala Foundation’, el crecimiento de las poblaciones ha sido vertiginoso: de 22 ejemplares en los años 90 se ha pasado a más de 1.200 en la actualidad; incluso, con la reciente liberación en la naturaleza de 7 ejemplares recuperados desde su más tierna edad del tráfico ilegal.

Una de sus más ilustres protagonistas, Indira Widman, recibió recientemente el premio ‘Withley Awards for Nature and Conservation’ por la gran labor desempeñada con esta especie que, al vivir en islas, hace muy complejas las labores de recuperación y de control.

Una de las estrategias más ingeniosas desarrolladas ha sido la de entrenar a prisioneros de la cárcel local y a antiguos traficantes expoliadores de nidos como “guardianes de la naturaleza salvaje”, y son ahora vigilantes de las zonas en las que ellos mismos reconocen el diezmo de las poblaciones.

Amazona Colirroja, Brasil(Amazona brasiliensis) – Brasil

La brasileña Amazona Colirroja es una especie amenazada del bosque tropical atlántico, principalmente de los estados de Sao Paulo y Paraná (con muy pocos individuos en el norte del estado de Santa Catarina), al sureste de Brasil. Durante más de una década, Loro Parque Fundación ha apoyado las actividades para la conservación de la población silvestre de esta especie, y los esfuerzos realizados han demostrado un éxito contundente.

En la década de 1980, la población total de la Amazona Colirroja probablemente rondase los escasos 2.500 ejemplares y, sin embargo, ahora se estima que ya se han superado los 9.000 ejemplares, y la categoría de amenaza de la especie se ha reducido de “en peligro” a “vulnerable”. La mayoría de la población –un 70%- se localiza en Paraná, donde la reproducción se da en islas bajas y boscosas a lo largo de la costa. El bosque es susceptible de sufrir perturbaciones, sobre todo por el desarrollo del turismo y por la tala de las especies de árboles que este loro prefiere para su anidación.

En consecuencia, Loro Parque Fundación ha apoyado a la ‘Sociedade de Pesquisa em Vida Selvagem e Educação Ambiental’ (SPVS) para vigilar y proteger sus áreas de reproducción, dado que es vital involucrar a la población para preservar los árboles de los que depende la especie, y es esperanzador observar cómo, a corto plazo, el uso de nidos artificiales como sistema auxiliar ha dado muy buenos resultados y ha repercutido directamente en el aumento de efectivos para la especie.

Cotorra de Mauricio (Psittacula eques) – Isla de Mauricio

La Cotorra de Mauricio es la última especie nativa superviviente del género que antes poblaba todas las islas occidentales del Océano Índico. Los periquitos de Mauricio eran comunes en Isla Mauricio, pero comenzaron a declinar, tanto en números como en distribución geográfica, a mediados de 1800. En 1986 se estimaba una población de 8 a 12 individuos con solo tres hembras en edad reproductiva.

Este declive fue una consecuencia de la destrucción masiva del hábitat y de su degradación, que resultó en una escasez de árboles nativos que suministraban alimento y de los árboles grandes endémicos necesarios para anidar.

El esfuerzo de la recuperación para esta especie fue conducido a través de la ‘Mauritius Wildlife Foundation’, con la que Loro Parque Fundación colaboró activamente para ayudar a satisfacer su objetivo principal: establecer una población viable del Periquito de Mauricio en la naturaleza. El programa logró una contribución importante en el crecimiento de la población, que alcanzó los 188 ejemplares en 2003 (de 8 a 12 periquitos en 1986). Además, se hicieron liberaciones con éxito de periquitos criados en cautividad, y un refuerzo de la reproducción entre los periquitos salvajes y los criados en cautividad –uno de los datos relevantes fue que una hembra criada en cautividad se reprodujo con un macho salvaje dando viabilidad a su descendencia-.

Doce periquitos de Mauricio, liberados de la estación de cría en la isla, sobrevivieron en los bosques nativos. Fruto de todos estos esfuerzos, continuados en el tiempo, el crecimiento de la especie en la Isla sigue siendo exponencial, con un censo que hoy supera los 500 ejemplares.

Guacamayo Cabeciazul (Primolius couloni) – Perú

Perú, Brasil y Bolivia albergan al poco común Guacamayo Cabeciazul, si bien sus poblaciones localizadas no son nunca muy abundantes. Sin embargo, la población global goza cada vez de un mayor número de efectivos y su categoría de amenaza también ha pasado de “en peligro” a “vulnerable”.

Loro Parque Fundación ha financiado las investigaciones de campo para esta especie, logrando desarrollar mapas de campo que describen las localizaciones de la especie que temporalmente pueden ser más o menos abundantes. Conocer los censos reales de esta especie es la base de su conservación, y su cambio de categoría de amenaza no asegura completamente su desaparición en zonas concretas.

Periquito Cornudo (Eunymphicus cornutus) – Nueva Caledonia

En Nueva Caledonia, un periquito con la cabeza adornada por elegantes plumas, ha sufrido durante años la presencia de especies invasoras en su hábitat, como las ratas, que atacan sus huevos y sus pollos. Vigilar sus territorios durante toda la temporada de cría, e identificar estrategias de reproducción y condiciones de hábitat de la especie, han permitido su prosperidad en los últimos años, pasando su categoría de “en peligro” a “vulnerable”.

Lograr identificar el tipo de paisaje por el que se mueven, y conocer su comportamiento diario, además de los problemas a los que se enfrentan, implica mucho tiempo de investigación y trabajo técnico que, en este caso, ha dado muy buenos resultados.

Inseparable Cachetón (Agapornis nigrigenis) – Zambia

Loro Parque Fundación colaboró, desde 1997, con el ‘Research Centre for African Parrot Conservation’ en Sudáfrica, en la investigación sobre las poblaciones del Inseparable Cachetón, un pequeño loro del que se conocía muy poco de sus poblaciones al sudoeste de Zambia.

Curiosamente, este fue uno de los últimos loros descubiertos en África en 1906, y las poblaciones que existían bajo cuidado humano en Europa se vieron muy reducidas después de las dos guerras mundiales, con las que la importación de semillas en Europa se vio afectada (lo que podía influir en futuras demandas de capturas).

Aprender sobre su hábitat, su biología en general, e interactuar con las poblaciones locales para que entendiesen la importancia de preservarlo y cómo hacerlo ha sido crucial para la recuperación de esta especie que hoy es, de nuevo, abundante en el medio. Loro Parque Fundación continúa hoy en día apoyando la investigación de esta especie en el campo para contar con censos actualizados.

Nacen cinco rayas en el acuario de Loro Parque

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El Acuario de Loro Parque vuelve a conseguir un nuevo éxito en su programa de reproducción, esta vez, tras el nacimiento de cinco rayas (Dasyatis americana), conocidas en Canarias como chuchos, que actualmente se encuentran sanas y fuertes en el mejor zoológico de Europa y segundo del mundo, según TripAdvisor.

Tras un parto sin complicaciones, los profesionales del Acuario decidieron, para no separarlas de la misma calidad del agua, mantenerlas en un armazón flotante en el tanque expositivo principal. Con esta acción se protege a las rayas dado que se trata de un espacio multiespecífico y así se evitan problemas con otros animales.

Estas rayas, que se alimentan de grandes invertebrados, son una especie de elasmobranquio de la familia Dasyatidae, cuya zona de expansión se circunscribe a los mares tropicales y subtropicales del Océano Atlántico meridional, el mar Caribe y el Golfo de México. Tiene un cuerpo plano, de forma diamantada, con un color marrón fango en la parte superior y blanco en el vientre.

Es una especie que tolera amplios intervalos de temperatura y de salinidad y se alimenta de grandes invertebrados. Su reproducción es vivípara y puede producir entre 4 a 7 crías. El periodo de gestación es bastante corto en comparación con otras especies de rayas, sólo dura cuatro meses permitiendo a las hembras reproducirse dos veces al año. El tamaño medio de estos ejemplares está en 40 cm de anchura, aunque los registros máximos, son de 60 cm para las hembras y 57 cm para los machos. No existen registros de su peso.

Loro Parque vuelve a mostrar su compromiso con la protección y conservación de los animales, demostrando el éxito de su sistema de cría dentro de una filosofía que ha convertido al zoo en la embajada de los animales salvajes.

Ayudando a la Cotorra Margariteña

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La cotorra margariteña (Amazona barbadensis) es el loro en mayor peligro de extinción en Venezuela, siendo la única especie de su género adaptada a zonas áridas. Solo se encuentra en cuatro pequeñas localidades de la costa venezolana y en las islas de Margarita, La Blanquilla y Bonaire. La única población bajo protección es la de la península de Macanao, en la isla de Margarita, donde en 1989 sobrevivían unas 650 cotorras. Durante los casi diez años más recientes, Loro Parque Fundación ha colaborado con Provita de Venezuela en diversas actividades para proteger la cotorra margariteña. Gracias a estas acciones interinstitucionales y al apoyo de las comunidades locales, la población silvestre de cotorras ha aumentado a más de 1600 en la actualidad.

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Cada año entre marzo a agosto, las cotorras margariteñas crían sus pichones en Macanao. También cada año, los saqueadores y traficantes de aves se dedican a sacar a estos pichones de sus nidos, para abastecer el comercio ilegal de mascotas. A fin de frenar este tráfico que amenaza al Ave Regional del Estado Nueva Esparta, cada año un equipo de conservacionistas se dedica a proteger los nidos de cotorras ubicados en la quebrada La Chica, su principal área de reproducción. La vigilancia es una tarea ardua y peligrosa de 24 horas diarias, realizada por jóvenes locales agrupados en la Cooperativa EcoGuardianes, bajo la dirección de Provita. Dicha vigilancia cuenta con el apoyo de la Policía Municipal de la Península de Macanao, el Comando de la Guardia Nacional de Boca del Río, la Alcaldía de la Península de Macanao y el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente del estado Nueva Esparta, entre otras instituciones.

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Gracias a los EcoGuardianes y a esta gran alianza, el domingo 18 de agosto voló el último pichón bajo protección en el periodo reproductivo 2013, lográndose un total de 77 pichones salvados que logran incorporarse a la vida silvestre este año. Esta cifra es un récord en 24 años de trabajo, que llena de esperanza a todos los involucrados en esta iniciativa. Más del 95% de los nidos restantes ubicados en otras zonas de la península de Macanao fueron saqueados, por lo que los 77 pichones volados revisten una importancia vital para la conservación de la especie.

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Ayudando al guacamayo Barba Azul

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Proyecto de conservación de mayo

El hermoso guacamayo Barba Azul (Ara glaucogularis) está catalogado como “En Peligro Crítico” en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Desde 1995 nuestra Fundación ha mantenido una estrecha colaboración con la ONG boliviana Armonía para salvar a este guacamayo, que sólo se encuentra en el departamento de Beni, en el norte de Bolivia. A pesar de la cantidad de ejemplares de guacamayo Barba Azul que fueron capturados para su comercio en los años 70 y 80, la ubicación geográfica de la especie en la naturaleza sólo era descrita científicamente en 1992.

La especie se diagnosticó inmediatamente como muy amenazada en la naturaleza, con una pequeña población y área de distribución restringida, y con la destrucción y perturbación del hábitat, el posible tráfico ilícito y la caza para obtener sus plumas como las principales amenazas. La especie presenta un desafío para su conservación, dado que se distribuye de forma muy dispersa en un amplio territorio de tierras bajas, llanuras cubiertas de hierba que se inundan en temporada cada año. Intercalados en estas llanuras están las islas de palma, zonas ligeramente elevadas sobre las cuales pueden crecer bosques, dominados por la palmera Motacú (Attalea phalerata), la cual es importante para la alimentación y anidamiento del guacamayo.

En fecha tan reciente como el año 2000, la evaluación más baja de la población silvestre era de sólo 36 ejemplares, pero como resultado de nuestro proyecto, en 2013 había aumentado a 350, posiblemente más. En 2007, la ONG Armonía pudo adquirir 5.500 hectáreas de tierra que ahora constituyen la Reserva Natural Barba Azul que actualmente se encuentra en proceso de expansión a 11.000 ha. La protección de la especie en la reserva puede ser asegurada, y el proyecto se puede llevar a cabo los aspectos de la investigación y conservación que no eran posibles anteriormente en tierras privadas.

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Ayudamos a un ave en peligro: el loro migrador

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Este fin de semana (11 y 12 de mayo) celebramos el Día Internacional de las Aves Aves Migratorias 2013 y no podíamos dejar pasar la oportunidad de contaros detalles del proyecto que Loro Parque Fundación lleva a cabo para ayudar a la psitácida más migratoria del mundo, el loro migrador (Lathamus discolor).

Un adulto loro migrador pesa en promedio unos 75 gramos, poco más de dos cartas de tamaño normal. Sin embargo, algunos ejemplares recorren hasta 5.000 kilómetros entre sus sitios de reproducción en Tasmania y sus áreas de invernada en el sureste de Australia continental. Desafortunadamente el loro migrador es hoy en día una especie en peligro de extinción, con una población total de unos 1.500-4.000 ejemplares. Al igual que otras muchas especies de loro, la principal amenaza para el loro migrador es la pérdida, fragmentación y alteración de su hábitat, que tiene lugar tanto en sus áreas de reproducción como de invernada.

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Fotografía de Dejan Stojanovic.

Para obtener información esencial para la efectiva conservación de esta especie en peligro de extinción, el proyecto está investigando detalles de su reproducción y comportamiento migratorio. El proyecto tiene varios objetivos, incluido el de documentar la biología y ecología del loro en relación con las prácticas de manejo de las tierras, en especial la silvicultura. Se está llevando a cabo por el Prof. Robert Heinsohn de la Escuela Fenner de Medio Ambiente y Sociedad de la Universidad Nacional de Australia, y los miembros de su equipo, la Dra. Debra Saunders y Dejan Stojanovic. Además de ser financiado por Loro Parque Fundación y el Consejo de Investigación Australiano, contribuciones al proyecto en diversas formas vienen de las universidades de Sydney y Charles Sturt, Ciencias de Ecosistemas de CSIRO, Bush Heritage Australia, el Departamento de Industrias Primarias, Aguas y Medio Ambiente de Tasmania, la Sociedad Zoológica Real de Australia del Sur, Inc, y la Autoridad de Prácticas Forestales.

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Fotografía de Dejan Stojanovic.

Los investigadores han encontrado que todos los nidos del loro migrador se encuentran en cavidades de árboles con características muy específicas, y que son muy vulnerables a un mamífero arbóreo que se introdujo a Tasmania. Una última fase importante del proyecto será la de seguimiento de los loros a través de largas distancias para descubrir cómo localizan las fuentes de alimentos y otros recursos. El seguimiento usará la tecnología altamente innovadora, nunca antes utilizada de esta manera.

 

La ignorada muerte de una orca

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¿Puede haber algo más injusto que acabar con la vida de un ser indefenso?

Sin duda: La hipocresía de quienes dicen alzarse en defensa de los “sin voz” y en realidad solamente están movidos por el resentimiento y por el ánimo de imponer su propia moral al resto del mundo.

Y si no es así, por favor, que alguien trate de explicar esta paradoja: En 2010 un ejemplar joven de orca apareció varado en la costa de Holanda, fue rescatada y la administración competente decidió que no tenía garantías de sobrevivir si era devuelta al mar. Finalmente se descartó la alternativa de la eutanasia y se optó por introducirla en un grupo de orcas bajo cuidado humano. Esa orca es Morgan, Loro Parque aceptó el compromiso de colaborar con la Administración Holandesa, y hoy nada feliz junto con el resto del grupo en Orca Ocean. Esto es exactamente lo que se espera de un zoológico, que acepte colaborar cuando hay animales que necesitan ayuda. Sin embargo, lejos de reconocer el compromiso con el bienestar animal, el caso de Morgan desató una campaña de críticas absolutamente sin precedentes de algunas organizaciones animalistas. Estas organizaciones de “bienestar animal” se movilizaron para captar fondos con los que financiar un largo proceso judicial sin sentido, ya que los tribunales han confirmado una y otra vez que la Administración Holandesa cumplió estrictamente con la ley. Incluso han ido más allá con la publicación de informes “supuestamente científicos” en los que tratan de desacreditar a todos aquellos que se han preocupado por el bienestar de Morgan.

Sin embargo, casi tres años después, a principios de este mes de abril, otro joven ejemplar de orca varó en las costas de Noruega y la administración también decidió que, si se devolvía al mar, no tendría garantías de sobrevivir. En este caso la decisión de las autoridades fue mucho más simple y económica: matarla con dos disparos de rifle. Ante esta situación, uno esperaría que las organizaciones en defensa de los “sin voz”, los paladines de la supervivencia de las orcas en el Atlántico Norte, se alzaran en defensa de los derechos para salvar la vida de ese ejemplar varado. Pues no, al contrario, en muchos foros animalistas se felicitaban de la muerte de este animal porque así no caería en las “garras” de los zoológicos. La muerte de esta orca pasó totalmente ignorada, sin una sola protesta, todo lo contrario, los pocos comentarios de los animalistas aplaudían ese final.

Raro, ¿verdad?. Pues todavía es más raro si por un momento consideramos que este desproporcionado esfuerzo por parte de algunas organizaciones “de protección animal” está dirigido a salvar ejemplares de una especie que no está amenazada, mientras cientos de especies se extinguen cada día en nuestro Planeta en una crisis de biodiversidad global sin parangón. Lamentablemente ya no podemos albergar esperanzas de que las autoproclamadas organizaciones de “bienestar animal” comprendan que hay que priorizar los esfuerzos y los escasos recursos en ayudar a las especies de animales más amenazadas. Pero ¿Sería mucho pedir que fueran coherentes y dedicaran el mismo esfuerzo en proteger la vida y el bienestar de todas las orcas varadas?

Programa Conservación – Filipina

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La Cacatúa Filipina endémica (Cacatua haematuropygia) está acercándose rápidamente a la extinción debido a la pérdida de hábitat a gran escala y una intensa actividad de caza furtiva. Antiguamente se la podía encontrar en todo el archipiélago Filipino, pero hoy en día se estima que hay un máximo de 1.245 ejemplares, pero que bien podría ser inferior a 1.000, siendo las mayores poblaciones remanentes las que se encuentran en Palawan y en las islas adyacentes más pequeñas.

El objetivo a largo plazo del Programa de Conservación de la Cacatua Filipina (PCCP) es la reducción del nivel de la especie de ‘En Peligro Crítico’, y la estrategia principal del programa es la de conservar in situ el resto de las subpoblaciones viables. Esto se pretende lograr a través de medidas de conservación, como la protección de nidos, y mediante la participación activa y la comprensión de la población local, especialmente los responsables locales. Los esquemas de guardería siguen siendo la herramienta individual más importante para asegurar la supervivencia a corto plazo y la recuperación de la especie, así como el lobby, educación para la conservación, la restauración del hábitat y reintroducción, así como la provisión de alternativas de subsistencia son importantes para la mejora a largo plazo de las condiciones para la conservación de cacatúa de Filipinas.

Durante 14 años, nuestra Fundación ha apoyado la ONG filipina, la Fundación Katala, con un total de 1.365.168 dólares US para ejecutar el PCCP. Lo ha hecho en colaboración con el zoo de Chester, la Sociedad Zoológica para la Conservación de Especies y Poblaciones (ZGAP), Conservation des Espèces et des Populations Animales (CEPA) y la Asociación Beauval de Conservación e Investigación.

Debido al éxito de éste proyecto, la población ha ido en aumento. Entre 1999 y 2003, las actividades del PCCP se centraron en la pequeña isla de la Rasa y la comunidad cercana de Narra en el este de Palawan. La comunidad situada en la isla de Rasa posee actualmente la mayor densidad de población de la cacatúa de Filipinas, y se lleva a cabo un programa de vigilancia para que los nidos no sean saqueados. El proyecto ha tenido la iniciativa de ceder la responsabilidad a un grupo de conservación local. Otros lugares importantes de Palawan, donde el PCCP ha estado trabajando desde hace algunos años son la isla de Dumaran, el Culasian, gestionado como Área Protegida con Recursos en el distrito de Rizal, y las islas de Pandanan, en el extremo sur de Palawan, en el distrito de Balabac.

Estudio Rescate de Tortuga Boba

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La revista de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria ha publicado un artículo sobre los parámetros sanguíneos de tortugas marinas rescatadas y cómo pueden servir para diagnosticarlas y tratarlas más rápidamente, mejorando su supervivencia. Este proyecto fue financiado en 2008 y 2009 por nuestra Fundación, y la publicación de sus resultados: “Metabolic and respiratory status of stranded juvenile loggerhead sea turtles” ayudará mejorar la supervivencia de las tortugas marinas en todos los centros de rescate del mundo.

tortugaBoba

Crías de Flamenco

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Celebramos el nacimiento de varias crías de flamenco, resultado del bienestar en el que se encuentran los flamencos adultos del parque. Los huevos eclosionaron de forma escalonada durante los últimos días y los pequeños flamencos conviven felizmente con sus padres.

Nacimiento de 5 Pastinacas

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Celebramos el nacimiento de 5 crías de pastinacas o chuchos (Dasyatis americana), en nuestras instalaciones. Se trata de un hito muy importante para el programa de cría de esta especie, ya que el éxito de reproducción indica el bienestar del que disfrutan estos animales pertenecientes a la familia de los tiburones en las instalaciones del acuario. Con estas 5 crías el grupo pasa a tener 16 pastinacas, 7 de ellos machos y 9 hembras que conviven en la exhibición dedicada al ecosistema caribeño.

Las pastinacas o chuchos tienen un cuerpo plano con forma de diamante y suelen permanecer varias horas enterradas en los fondos arenosos. Su período de gestación alcanza los 5 meses y se destacan también por poseer un dardo venenoso en la lengüeta de su cola para defenderse de los depredadores, aunque son dóciles si se les trata bien y se les alimenta a mano, algo que les gusta especialmente ya que cogen un feeling muy bueno con los cuidadores, señala el Conservador del Peces, Xoán Domínguez. Entre los alimentos preferidos de las pastinacas se encuentran los moluscos en grandes cantidades, mejillones, almejas, navajas, y también pescado azul, calamares y gambas, un variado y rico menú que garantiza el crecimiento saludable y paulatino de estas pequeñas crías, puntualizó.

Fotografía de Ulrich Brodde

En Europa hay cerca de 60 pastinacas en zoológicos, de los cuales, sólo 3 de ellos han conseguido reproducir esta especie en cautividad y se estima que alrededor de 70.000.000 de tiburones mueren cada año en la naturaleza, debido a actividades humanas como sobrepesca y contaminación.