Loro Parque Fundación visibiliza a las especies marinas amenazadas de Canarias

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Fuente: EL DÍA – Loro Parque Fundación visibiliza a las especies marinas amenazadas de Canarias (20/11/2017)

Loro Parque Fundación continúa trabajando, desde que comenzara su andadura en el año 1994, por la protección de la naturaleza a través de sus programas de investigación, conservación y educación. En esta ocasión, su apoyo económico al proyecto de Felipe Ravina, un estudiante de Ciencias del Mar, ha permitido la elaboración de un videocatálogo que contribuirá a sensibilizar a la sociedad canaria sobre las especies que habitan en aguas isleñas y que, por distintas razones, se encuentran en peligro de extinción o sus avistamientos son cada vez más raros.

Con el objetivo de concienciar sobre la necesidad de proteger el medio marino y gracias a la financiación de Loro Parque Fundación, el joven realizó hasta 40 inmersiones para registrar en vídeo la presencia de nueve especies en los fondos del archipiélago: la tortuga verde, el angelote, la raya obispo y la picuda, la langosta canaria y la herreña, el bocinegro, el pejeperro, el tamboril espinoso y el caballito de mar. También, como parte del proyecto, filmó los blanquizales, fondos rocosos de aspecto blanquecino que han perdido su cobertura vegetal y animal por la acción raspadora de altas densidades de erizos.

El Dr. Javier Almunia, director de Asuntos Medioambientales de Loro Parque Fundación, destaca la relevancia de este tipo de proyectos: “es importante dar a conocer el medio marino canario y la situación de algunas especies que están amenazadas, porque esa es la mejor forma de protegerlas”. Además, asegura que para la Fundación “es importante también apoyar a estas plataformas que, a nivel regional, están trabajando por la sensibilización y la divulgación”. “Son organizaciones pequeñas con proyectos no muy costosos, y que sin embargo pueden generar un impacto muy positivo”, añade.

Con su plataforma Especies de Canarias y con el apoyo de la Fundación para su difusión, Ravina publica en redes sociales vídeos cortos –un formato muy atractivo para la audiencia- que acumulan miles de reproducciones en Internet y que están disponibles para todo el que quiera consultarlos. Además, todo el material será utilizado con fines pedagógicos y de divulgación en colegios, dentro del programa educativo del acuario Poema del Mar.

El joven, que vio desde el primer momento una oportunidad para despertar la curiosidad sobre la biodiversidad marina canaria y sobre la necesidad de protegerla, comenzó el proyecto como un reto –algunas especies son realmente difíciles de avistar- pero considera que tuvo suerte y asegura sentirse “muy satisfecho” con el resultado, “especialmente sabiendo que ahora el material se empleará con fines educativos”.

Cumpliendo con su principal objetivo, su trabajo ayuda a visibilizar a estas especies marinas canarias únicas o amenazadas, a menudo a causa de la acción humana. La pesca, la basura y los barcos son los principales peligros a los que se enfrentan, pero algunos gestos cotidianos, cada vez más frecuentes, se están convirtiendo también en verdaderos problemas.

Así, este proyecto, que se puso en marcha en enero de este año y cuyos resultados empezaron a ver la luz en marzo, cobra especial relevancia ahora que vivimos una auténtica revolución digital y que las noticias sobre el daño causado en animales por la búsqueda del selfie perfecto son cada vez más habituales.

La importancia de respetar a las tortugas salvajes

Cada vez es más frecuente toparse con noticias relacionadas con los perjuicios que causa el ser humano en animales en su búsqueda de la mejor foto que compartir en redes sociales. En Canarias, una de las principales víctimas de esta amenaza moderna es la tortuga verde, cuya población del sur de Tenerife ha desaparecido de algunas zonas por el hostigamiento al que estaba sometida la especie.

Esta tendencia a mascotizar animales salvajes perjudica considerablemente a las especies, y el desconocimiento que existe sobre sus características y su estado en la naturaleza conduce a errores como alimentarlos para obtener una instantánea. Un gesto aparentemente inofensivo como este puede tener consecuencias tan graves como su desequilibrio sanguíneo, además de la aparición de enfermedades metabólicas a las que de otra manera no se verían expuestos. Asimismo, la alimentación de las tortugas salvajes las hace más confiadas, lo que provoca accidentes por colisiones con cascos o hélices de barcos que resultan en roturas graves de sus caparazones.

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