¿Son los santuarios y la liberación de cetáceos alternativas viables?

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¿Son los santuarios y la liberación de cetáceos alternativas viables?

A medida que nos adentramos en el siglo XXI, y la desconexión entre los humanos y la naturaleza es cada vez más clara, las presentaciones educativas con animales en las instituciones zoológicas modernas se hacen más necesarias. Cada especie animal alojada en un zoológico se convierte en embajadora tanto para sus congéneres salvajes, como también para otras muchas especies, hábitats y ecosistemas amenazados.

Desde hace casi 46 años, Loro Parque se ha convertido en un hogar para numerosos animales que necesitaban ayuda: chimpancés, pingüinos, gorilas, tigres, incluso orcas. Hace más de una década SeaWorld necesitaba espacio para albergar a su creciente grupo de orcas, y Loro Parque acordó crear las instalaciones más modernas del mundo para proporcionar espacio a cuatro ejemplares. En 2006 Skyla, Kohana, Tekoa y Keto (orcas nacidas en segunda y tercera generación bajo cuidado humano) llegaron a las recién inauguradas instalaciones construidas por Loro Parque. Con el nacimiento de Adán, el grupo se incrementó en 2010. Y al año siguiente, el Gobierno Holandés se dirigió a Loro Parque solicitándole que integrara en su grupo a Morgan, una orca que apareció casi muerta en las costas del mar de Wadden. La devolución de Morgan al mar había sido declarada inviable por las autoridades holandesas, incluso el Tribunal Supremo Holandés sentenció, tras ocho resoluciones previas similares, que su liberación llevaría a una muerte lenta, y su única alternativa a la eutanasia era que un zoológico la integrara en un grupo de orcas.

A día de hoy las seis orcas que aloja Loro Parque están en perfecto estado, su salud está monitorizada diariamente por un equipo de veterinarios y sus necesidades atendidas por un grupo de cuidadores expertos. Las relaciones sociales del grupo son estables y los registros veterinarios prueban que en los últimos tres años su salud ha sido tan excelente que ni siquiera han necesitado recibir medicamentos comunes como antibióticos. Además, el equipo veterinario de Loro Parque está asistido por consultores veterinarios internacionales que visitan el parque de forma regular durante el año.

A pesar de que no hay ninguna preocupación sobre la salud y el bienestar de esta familia de orcas, algunos grupos de activistas como PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), Born Free Foundation o Free Morgan Foundation presionan a diferentes administraciones para su liberación, o para trasladarlas a santuarios marinos. Como explicaremos más adelante, la liberación al mar de estos ejemplares es completamente imposible y su traslado a santuarios no mejoraría su bienestar, sino más bien todo lo contrario. Pero últimamente el chantaje y la presión no se limitan a las administraciones o las instituciones zoológicas, sino que también se amenaza a las compañías de touroperación y a otras empresas del sector turístico.

Conviene primero hacerse dos preguntas:

¿Quiénes dicen que las orcas en los zoológicos no son felices?

La respuesta es que solamente lo hacen las organizaciones anti-zoo. No hay ningún investigador de universidades independientes con conocimientos académicos y experiencia acreditada sobre bienestar animal que corrobore esas afirmaciones. Incluso algunos científicos que han apoyado a estas organizaciones anti-zoo no son expertos en bienestar animal, sino que su experiencia tiene que ver con biología general o neuroanatomía.

¿En que se basan para afirmar que las orcas sufren en los zoológicos?

Pues las afirmaciones no están basadas en medidas de hormonas, investigaciones rigurosas sobre comportamiento o cuidadosos estudios científicos evaluando la personalidad o la actividad de los animales. Las afirmaciones de las organizaciones anti-zoo se basan en prejuicios y especulaciones que nunca han comprobado. Por el contrario, Loro Parque cuenta con estudios independientes de expertos en bienestar de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria o del Max Plank Institute que, analizando todos los parámetros hormonales, de actividad y comportamiento, concluyen que el bienestar de los animales es muy elevado.

Esto deja bien claro que las autoproclamadas organizaciones de derechos animales dicen que sus acciones están motivadas por la falta de bienestar de las orcas alojadas en zoológicos, a pesar de que nadie en esas organizaciones tiene formación académica en bienestar animal. En realidad la inmensa mayoría de su personal ni siquiera tiene una formación mínima sobre biología o zoología. La verdad es que estas organizaciones se han convertido en grandes multinacionales que obtienen millones de dólares en donaciones de gentes de buen corazón sinceramente preocupadas por los animales. Quizá por esa falta de conocimiento o experiencia el único efecto que han producido las campañas contra los zoológicos con cetáceos ha sido en realidad un desastre para las orcas. La decisión de SeaWorld de parar su programa de cría de orcas en 2016 ha traido como consecuencia que se haya reactivado la caza de orcas en Rusia para obtener los ejemplares que demandan los parques Chinos. En este punto es muy importante analizar las exigencias que los grupos anti-zoo hacen a las administraciones y a los tour operadores: liberar las orcas en el mar, o trasladarlas a santuarios marinos.

1.- ¿Se pueden liberar estas orcas en el mar?

La respuesta es muy clara: No. Y ellos lo saben, porque al tratarse de animales híbridos (mezcla entre orcas del océano Atlántico y del Pacífico) ninguna administración de ningún país permitiría que se liberaran en el mar por el peligro de contaminación genética de las poblaciones silvestres de orcas.

Por si fuera poco, al tratarse de animales de segunda, tercera y cuarta generación en bajo cuidado humano, no han aprendido a cazar a sus presas. La única experiencia que se conoce de liberación de una orca nacida en libertad y mantenida 20 años en un zoológico (Keiko) demostró que no era posible recuperar la habilidad de cazar su propio alimento. Y eso que Keiko no había nacido en bajo cuidado humano, con animales que llevan varias generaciones fuera del mar la adaptación sería incluso más difícil.

Las autoridades sanitarias tampoco permitirían una liberación en el mar, puesto que se posibilitaría la liberación de bacterias, hóngos y parásitos que han sido tratados con medicamentos y podrían causar graves epidemias en los delfines y ballenas silvestres.

La mejor prueba de la imposibilidad de readaptar orcas alojadas en zoológicos a la vida en el mar es la suelta de Keiko (el protagonista de la película liberad a Willy). Tras más de tres años de trabajo y 20 millones de dólares el único resultado obtenido fue el sacrificio de un animal maravilloso que fue incapaz de volver a cazar por si mismo. Pero parece que ni PETA, ni Born Free Foundation, ni Free Morgan Foundation han aprendido de la muerte de Keiko y siguen presentado la liberación como una solución ideal.

2.- ¿Mejoraría su bienestar si se trasladaran a un santuario?

En este caso la respuesta también es que no. Es muy ingenuo pensar que por el hecho de estar en un lugar más grande las orcas que llevan varias generaciones en zoológicos se pondrán automáticamente a nadar mayores distancias. La realidad es que los animales tendrían que mantenerse exactamente igual que en un zoológico, con entrenadores que les motiven a nadar y saltar para gastar energía, un equipo de veterinarios que pueda tener muestras de sangre, orina, heces o espiráculo (que es solo posible mediante entrenamiento).

Por las mismas razones de contaminación genética y posible contagio de epidemias mencionadasanteriormente ningún gobierno autorizaría la creación de un santuario en sus aguas, ya que pondría en peligro a las ballenas y delfines silvestres. La posibilidad de fuga accidental o intencionada de animales de un santuario es muy alta, igual que el contagio de enfermedades a través del agua que se intercambia con el mar sin depurar. Hay un famoso precedente de una liberación intencionada de dos delfines de un santuario, uno de los cuales murió y el otro acabó con graves secuelas porque ninguno de ellos era capaz de capturar pescado para alimentarse. El autor de la liberación, Rick O’Barry fue condenado por maltrato animal por incumplir la Marine Mammal Protection Act de USA.

En caso de derrames de petróleo u otros accidentes navales, o simplemente por la contaminación plástica generalizada los animales estarían en grave riesgo de contaminación.

En caso de tormentas, los animales correrían el riesgo de ahogarse si hubiera una rotura de la red de cerramiento o simplemente grandes olas en la bahía que les empujaran a tierra. Por eso el santuario debería contar con un sistema de emergencia que, en la práctica, significaría construir piscinas, sistemas de filtración, cloración, etc.

Las necesidades alimenticias de las orcas serían iguales a las de un zoológico, es decir habría que ofrecerles 8 o 9 comidas que representarían más de 300 Kg diarios de pescado de gran calidad. No es posible que una pequeña bahía pueda generar esa cantidad de pescado, y si se echara en el agua los peces huirían por los agujeros de la red. Por lo tanto el tipo de alimentación basada en peces congelados tendría que mantenerse en el santuario.

Un grupo de estos enormes animales produciría alrededor de 54.000 Kgs. de excrementos al año, así que serían necesarias unas enormes corrientes de marea para limpiar la bahía. Pero las corrientes podrían afectar negativamente tanto a los animales como a las redes y fondeos usadas para cerrar la bahía.

El mantenimiento de una orca supone un coste de alrededor de 600.000 US$ al año, por lo que el santuario debería generar como mínimo 3,6 millones de dólares cada año durante los próximos 40 ó 50 años. Considerando las dificultades que tienen los refugios de perros y gatos para mantener unos costes muy inferiores, es posible que en unos años estos gastos deban ser pagados con los impuestos de todos los ciudadanos.

Todos estos argumentos dejan bien claro que ni la liberación en el mar ni el realojamiento en un santuario son opciones viables para las orcas nacidas bajo cuidado humano, como las que están en Loro Parque.

Pero, ¿Que hay de Morgan?; ella no es una orca nacida en bajo cuidado humano. Eso es cierto, como ya se ha explicado Morgan llegó a Loro Parque a causa de un rescate que le salvó la vida, y por la solicitud de las Autoridades Holandesas para no verse obligadas a eutanasiarla. Es decir gracias a Loro Parque salvó la vida doblemente. Con la llegada de Morgan a nuestras instalaciones fuimos conscientes de tres cosas:

  1. Nuestra intervención era necesaria para salvar la vida de un animal.
  2. Los costes de explotación aumentarían en 600.000 US$ al año.
  3. Morgan no atraería ni un solo cliente más al parque.

Pero como en muchas otras ocasiones anteriores Loro Parque se ha destacado por ayudar a animales que necesitaran un hogar. Por ello hemos acogido a Morgan con profesionalidad y también un enorme amor por un animal con una historia de sufrimiento. Pero de manera imprevista la llegada de Morgan también desencadenó las críticas de los activistas y los argumentos falsos como el de que su familia la espera en el mar (a pesar de que su familia nunca fue localizada), cuando lo más seguro es que su familia la dejara atrás debido a una deficiencia sensorial. Ese déficit de oído, que no fue diagnosticado hasta muchos meses después de su llegada a nuestras instalaciones, pudo ser la causa de que aplicando la máxima de que “solo los más fuertes sobreviven”, su familia se separara de un ejemplar que no podía ayudar a la supervivencia del grupo.

Cuando los cuidadores de Morgan empezaron a sospechar que ella era sorda Loro Parque contactó con los mayores expertos en acústica de cetáceos, los Dres. Houser, Luke y Finneran de la National Marine Mammal Foundation, el IMARES y la US Navy respectivamente. Ellos demostraron la completa falta de oído de Morgan y publicaron sus resultados en una revista científica. Así la suelta de Morgan en mar abierto también significaría su muerte segura, además de por no haber aprendido a cazar (como el resto de orcas) porque su falta de oído le impediría encontrar presas ya que implica que su sonar no funciona. Además sus problemas de comunicación le impedirían coordinarse con otras orcas para cazar, y las orcas como Morgan no son capaces de alimentarse solas. En conclusión, si PETA o Born Free consiguieran su objetivo de liberar o llevar a un santuario las orcas de Loro Parque el único resultado que obtendrían es provocarles la muerte.

Esto deja bien claro que las reclamaciones de PETA, Born Free o Free Morgan Foundation no tienen ningún fundamento ni están justificadas desde el punto de vista del bienestar animal. Pero, estas organizaciones que deberían trabajar por el bienestar de los animales no lo están haciendo. Lamentablemente, no utilizan estos fondos para mejorar el bienestar animal, sino para organizar campañas de descrédito a zoos basadas en mentiras con las que obtener más donaciones. Por poner un ejemplo, PETA obtiene donaciones por valor de más de 60 millones de dólares al año solamente en Estados Unidos, no gestionan ni un solo refugio de animales, pero sus directivos ganan sueldos de cinco cifras, su personal viaja en clase Business y se alojan en hoteles de lujo. Ni un solo dólar de la enorme multinacional PETA se emplea en la conservación de especies amenazadas, muy al contrario, es conocido que matan decenas de animales como demuestra el libro adjunto (Why PETA Kills). ¿Quiénes se ocupan de los 300.000 pequeños cetáceos que mueren cada año víctimas de la pesca incidental, las redes fantasma, la contaminación o los choques con barcos? ¿Quiénes se ocupan de los 100 millones de tiburones que se capturan cada año en los océanos del Planeta? Desde luego ni PETA, ni Born Free, ni Free Morgan Foundation, ni ninguna otra organización anti-zoológico se preocupa ni lo más mínimo por ellos.

El presupuesto de PETA solamente en Estados Unidos es aproximadamente el volumen total de negocio de el grupo Loro Parque, que proporciona empleo a más de 1.000 personas, y actúa de buena fe cuidando de más de 40.000 animales bajo nuestra responsabilidad. A pesar de que Loro Parque no alcanza el enorme volumen de negocio de PETA, está donando aproximadamente el 10% de cada entrada vendida a Loro Parque Fundación, que invierte cada año 1.000.000 de dólares en proyectos de conservación de especies en todo el mundo. En 24 años de historia Loro Parque Fundación ha participado en 150 proyectos, ha invertido 19.000.000 de US$ y ha sido capaz de salvar a 9 especies de loros de la extinción; algunos de ellos de forma independiente y otros en colaboración con otras instituciones zoológicas y de conservación. Vale la pena que el lector reflexione en este punto sobre el hecho de que ni PETA, ni Born Free Foundation llevan a cabo acciones para salvar especies. En el caso de PETA está claro que vive del chantaje, mediante la proclamación de mentiras con el objetivo de destruir grandes empresas. En el caso de Born Free Foundation, pueden ver adjunto un documento audiovisual en el que el responsable del santuario de Born Free en Etiopia declara abiertamente las diferentes razones por las que los animales están mejor en un espacio cerrado que en la naturaleza.

Es incomprensible que Thomas Cook, después de 45 años de sana y satisfactoria colaboración con nosotros se dejara intimidar por PETA, Born Free y otras organizaciones activistas y privara a sus clientes en Tenerife de la visita a una institución ecológica, una embajada de los anímales y plantas exóticas que se encuentra amenazados por la sexta extinción. Está científicamente probado que esta sexta extinción ha sido desencadenada por el crecimiento imparable de la población y la destrucción de los hábitats, que han multiplicado por 1.000 la tasa de extinción natural de las especies. En un mundo que comienza a experimentar los primeros efectos del cambio climático, con grandes zonas del norte de Europa superando los 40oC y en el que los mares sufren de la sobrepesca y de la polución. La imagen un grupo de orcas atacando y devorando ballenas piloto cerca de las costas de Tenerife, o la de una de las últimas orcas de la población de residentes del sur de Vancouver sosteniendo en su rostro su cría muerta desde hace más de diez días deberían hacernos reflexionar. Desde luego este no es el mejor momento para que Thomas Cook decida que los animales que Loro Parque cuida y protege con amor deben ser eliminados de la oferta turística.

Aunque parezca una contradicción hoy en día hay más cetáceos en los mares del Planeta que hace 60 años. Y esto ha sido gracias a la serie de televisión Flipper, a la existencia de delfinarios que crearon un vínculo con cientos de millones de visitantes de todo el mundo y que prepararon una sensibilidad social para la prohibición de la caza de ballenas a nivel mundial. Es decir, el ataque a los zoológicos que albergan cetáceos, y por extensión a toda la comunidad zoológicas, pone en peligro una de las pocas herramientas que se ha demostrado útil en la conservación de las especies amenazadas.

En esta situación, mientras los medios se hacen echo de que los tour operadores finlandeses se plantean seguir el ejemplo de Thomas Cook, Loro Parque sigue creciendo. Eso nos demuestra que, a pesar de las decisiones políticas de los tour operadores, los clientes siguen confiando en Loro Parque y comprenden el importante papel que desempeña en la conservación de nuestro Planeta. El apoyo de nuestros visitantes deja bien claro que Loro Parque es una institución necesaria para la naturaleza y los animales salvajes, y si no existiera, habría que inventarla por el bien del planeta.

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